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diarios de un director de cine

'y de cómo llegar a serlo...'

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2 Agosto 2008

La belleza está por todas partes.. me embriaga

Últimamente estuve pensando en cómo actualizar mi blog. Es difícil pensar en algo que actualizar y no contar unas treinta veces la misma historia de que quiero ser director de cine. Pero, como es un tema recurrente, voy a hablar de ello de nuevo, concretamente de las ganas que me surgen de serlo cuando veo éste tipo de películas, y me estoy refiriendo a American Beauty.

No sé en vosotros, pero en lo que a mí respecta, ha calado hondo. De lo que hablé en la anterior entrada es de lo que quiero hablar ahora. De por qué una película nos cala más o menos.

Teniendo en cuenta que quiero ser director, hago mis tesis en la cabeza sobre cómo o qué significa una buena película, una buena dirección, un buen guión. Y he llegado a una conclusión: da igual la historia, da igual que sea un viaje infinito a la nada, un viaje con destino sin sentido, una utopía irrealizable, da igual el sitio, el lugar, da igual la hora. Lo que importa son los personajes.

Lo que importa ha de estar adornado, bien adornado, y hacer que el espectador se identifique con ellos.. el hecho de que el espectador sienta que quiere ser o no quiere ser como ellos, es lo que atrae o no de una película, y la única forma de hacer eso bien, es dirigirla con mucho mimo y cuidado.

Si el personaje es mezquino, haz que se enfade, no lo digas, si el malo es un crack, haz que el espectador lo desee, no lo digas. Si quieres crear desconcierto, trátalo de una manera muy distinta a como es en realidad, pero no olvides que es una máscara. siquieres tristeza, no recurras a planos o a meticulosidades.. deja que el actor lo refleje en su cara.

Crea un guión inteligente, que esté lleno de viveza, da igual que sea la misma situación de siempre por mucho que quieras, ya se han contado muchas historias y, es más, la tuya no va a ser la última. No importa qué cuentes sino el cómo contarlo. No importa qué hagas o digas, lo que importa es quién lo dice y por qué. No importa un 'Te quiero', importa una mirada, un sentimiento, un plano que despierte algo en el espectador con lo que se identifique.

(Cine de autor)

Cuando expliqué en mayor o menor medida lo que significan para mí esas dos palabras en un ambiente de gente de cine, se rieron. Juno no es cine de autor.

Sin embargo es bien sabido que mi forma de ver las cosas dista demasiado de lo convencional.

Cine de autor: Una historia contada con mimo por el director, narrada con audacia por los guionistas y unos actores comprometidos que creen el ambiente adecuado, donde la historia está detrás de los personajes.

Cine de palomitas: Aquél en que el director realiza una labor más o menos impersonal, donde los actores son meras marionetas para una historia y con un guión ameno, destinado al entretenimiento.

Ésto no significa que una sea ni mejor ni peor, es depende de lo que quieras ver en ese momento, depende de cómo te sientas, de la calidad de la película y de lo que se te apetezca. Hay películas mejores y peores dependiendo de su calidad, pero también existen películas según su fin. Cine de autor, y cine de palomitas. A partir de ahora, ésta es la clasificación que usaré, no?

Según éstas definiciones, Hancock se queda con todas las características del cine palomitero, y sin embargo con una direccióin particular y unos actores comprometidos en mi opinión, así como una historia que está por detrás de los personajes. El caso es que cambia de cine palomitero a cine de autor a la mitad de la película y por ésto, se queda algo coja. Porque no sabe a dónde quiere llegar.

American beauty es sin embargo, cine de autor, del que te pone los vellos de punta, del que hace que llores al final de la película, del que hace que los personajes compartan cachitos de tí, y en el que los actores hacen una labor mucho mayor que la historia misma. Que sirve para mantener el atractivo y la sorpresa y no aburrir. Donde todo calza de una manera sencilla y a la vez tremendamente bella.

Un final:

'Supongo que podría estar bastante cabreado con lo que me pasó, pero cuesta seguir enfadado cuando hay tanta belleza en el mundo, a veces siento como si la contemplase toda a la vez y me abruma, mi corazón se hincha como un globo que está a punto de estallar, pero recuerdo que debo relajarme y no aferrarme demasiado a ella y entonces fluye a través de mí como la lluvia y no siento otra cosa que gratitud por cada instante de mi estúpida e insignificante vida. No tienen ni idea de lo que les hablo seguro, pero no se preocupen, algún día la tendrán.'

servido por Juan Antonio sin comentarios

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Juan Antonio Casaus García

España

Sobre mi: Soy un chico de 17 tacos que quiere ser director de cine. Quienes me conocen saben que soy un soñador, un extremista y un negativo (aunque se contradigan unas con otras). Las situaciones me han hecho se lo que soy y lo que quiero ser. Y ésta.. es la historia de cómo llegaré a ser director Free Hit Counters
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