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El otro día, estaba estudiando a Nietzsche, que, quiera que no ha influído mucho en mi historia, sobre todo en éstos últimos meses, ya decía Fernando Savater que quien no ha leído a Nietzsche alguna vez en su vida es que sufre de anemia mental.
Buscando la relación de la tercera película de Matrix co
n éste autor, encontré un blog muy interesante al que se podría recurrir en cualquier momento, escrito por un verdadero 'ultrahombre'. El título del blog es 'Sé y Haz', y podéis llegar a él pinchando en el nombre.
El caso es que, nunca he hablado de Matrix, la primera vez que vi la primera entrega lo hice con 10 años y la verdad, lo único que me impresionaron dueron sus efectos. Y sin embargo, no me dí cuenta de todo el trasfondo que existía.
Ahora la sociedad está avanzando a pasos agigantados, una época donde la información nos abruma y existe la ahistoricidad, es decir, no hay nada que podamos hacer para ordenar la información. Y eso significa que hay que transmitir la filosofía por otros medios. Y uno de ellos es el cine.
En realidad los Wachowski siempre me llamaron la atención porque, se colaron muchísimo n su trilogía y tienen una enorme manera de manipular lo que el resto del mundo considera 'la verdad'.
Éstos decidieron montar una paranoia a través de la cual el resto del mundo interpretase. El problema consiste en, qué hacemos cuando lo que queremos contar es aquello a lo que los 'simples' temen. Es decir, desmontar mundos. Pues lo camuflaron de una manera soberbia aprovechando la capacidad de ingenio.
Así hablaron del método de conocimiento platonino, del método de descartes, del nihilismo nietzschiano y de otras teorías tales como que el universo necesita de la vida para verse reflejado para conseguir verse a sí mismo y amarse tal como es.
Así se generó el debate de la manipulación de los medios y
mucha gente redujo su vida a creer que vivía en una realidad virtual. Sabéis qué? Matrix, debería dar miedo.
Además de MAtrix, otras tantas películas tratan de filosofía, algunas de Woody Allen, incluso las más tontas como 'Todo lo demás' (la cual está mal traducida), que trata temas como la aceptación y conformismo.
Las historias antes se escribían en los libros, en la poesía, en la música. Y ahora, además, en el cine. Quizás por eso me guste tanto, porque sé que con las historias, con ésta forma de expresar algo, puedo crear y exponer mi ideas sin miedo.
Porque es la manera en que quiero expresarme, me gusta el cine, y ya, ahora, nada me martiriza tanto como conseguir rodar algo de una vez.
Un abrazo.

