Hoy comienzo la sección de la que hablé el otro día. Y ésta historia, creo que va a acabar desembocando en un corto.. Se la enseñé a un colega y me dijo:
'Será complicado, eh?'
Yo creo que sí, son muchas emociones, pero creo que tengo capacidad para sacar adelante algo por el estilo.
Un abrazo, os dejo la historieta:
Ya no lo estaba..
Jaime ha llegado a su casa, muy triste, con unos sentimientos que le envuelven en un manto de ásperas predicciones. Lo que ahora está viendo le importa poco, más bien, parece un autómata que lucha por continuar su camino. Fue directamente a su cuarto.
Está sentado contra la pared.. y por más que lo intenta no entiende nada.. tiene miedo, le duele todo lo que siente. El caso es que no le pasa nada.. pero se siente solo.. y mal.
Nada de lo que está pasando tiene sentido, sus lágrimas se agolpan en sus ojos, y éstos les impiden caer, lo tienen prohibido.. en realidad.. siempre lo tuvieron.
Anoche encontró el amor, anoche dio de bruces con lo que sentía, con su vida. Hoy está triste, inestable. Es adolescente.
Sigue estando solo, a oscuras, triste, melancólico, perdido, distante, sin saber muy bien qué hacer con su destino. Ahora mira al techo… ¿y después? Después miró al cielo. Se levantó de la cama, anduvo en dirección a la calle y salió, cuando se encontró de frente con un negro colosal sobre él.
Tuvo miedo, mucho miedo de estar perdido donde no debía, donde no era su sitio, donde prometio a Clara no haber salido nunca. Pero allí estaba ella. Había venido a verle.
Y nada más tuvo valor de interponerse entre ellos, solo el viento. Que, poco a poco le zafaba de ellos, luchando por sobrevivir. No entendía nada, pero había poco que entender. Ella se acercó a él. Él luchó por contenerse, dio un paso atrás. Le gritó que si no le importaba la hora, le gritó muchas cosas que, ahora no quiere recordar. Le gritó que volviera a su casa. Le gritó muchas cosas…
Ella luchó contra él. Ella no dio un paso en vano. Lo tenía claro, Muy claro. Le dijo tres palabras:
- Confío en ti
Y le besó en los labios. Y él comenzó a llorar. El viento seguía igual, el árbol de la placita seguía siendo el mismo, la luz verdecina, también, el mundo no se había parado, pero aquél instante fue eterno. Para ellos, lo fue. Sus corazones latían más rápido.. y sus miradas se cruzaban sin miedo. No había palabras.. tan solo eco.. de todo cuanto se había dicho antes..
Palabras que ya no servían.. que habían dejado de tener sentido. Ahora no estaba solo, y lloraba.
Ahora no estaba solo..


