Como uno de los comentarios que me han dejado, los directores de cine, son oportunos. Oportunos solo por una cosa, supongo, porque cuando estás mal, quizás veas una peli de un tal director, y quizás te haga entender las cosas de otra manera completamente diferente.
Me estoy refiriendo a las vivencias de cada uno, me estoy refiriendo a que, todo cambia, a que, cuando antes era blanco, ahora es negro y que lo que antes creías correcto, ahora puede tornarse a todo lo contrario. Sin embargo, siempre queda algo en nosotros que nos hace más o menos entendernos.
Lo que hacemos, lo que sentimos lo transmitimos a los demás en forma de miradas, sentimientos, palabras.. y los directores.. usamos películas.
Algún otro amigo director reniega el hecho de hablar sobre lo que él vive, quizás por miedo, quizás porque no está preparado, o quizás porque no entiende que, indirectamente lo está haciendo.
Cuando tienes una experiencia gratificante, una experiencia que te hace ver mucho más allá de lo que nunca has sentido o vivido, entonces, puedes contarla, y es algo que éste mismo amigo me enseñó, que, sin nadie a nuestro alrededor no somos nada.
Y bueno, buscando palabras que definiesen el ser directores, y buscando actualizar el blog a toda costa, creo que he encontrado alguna otra, los directores somos gente solitaria que, quizás.. y, bueno, quizás también, resulta que estemos condicionados a contar lo que sentimos.. a los demás.
Dicho lo dicho, perdón por la reflexión extraña de hoy, hermanos, para arreglarlo un poco, os dejo un videoclip interesante, sobre todo por la canción..
Un abrazo, hermanos, un abrazo. Y perdón por teneros tan desactualizados.

