Y la obsesión de un director por un determinado tema. Delitos y Faltas es lo que un servidor se ha dignado a ver hoy, y digo "dignarse" porque está juzgado con alevosía el hecho de no haber visto éste peliculón con anterioridad.

Woody Allen, demostrando en su mítico ingenio una fastuosa necesidad de explicar lo humano, rebusca en sí mismo para convencerse de que la existencia vale para algo más que para creer en algo incognoscible.
Allen utiliza un punto de partida. Un judío ciego (menuda metáfora), que juzga las acciones de un escéptico judío que es oftalmólogo (puto simbolismo generacionalista) y que se enlaza con la historia de un perdedor que entraña en sí una bondad inmensa, rebocada en el personaje de un Allen humano y sincero con el público.
No lejos de ser cercana, es muy ambiciosa, y, a pesar de lo que pueda creerse, encumbra las espectativas de una manera SOBERBIA. Matchpoint, se queda en bragas al lado de ésta. Tratan el mismo tema, pero en la que hoy nos ocupa, hay un ritmo incesante entre clímax y anticlímax, y aporta muchísimas más reflexiones que ésta última. Que sigue siendo una obra interesantísima de estudio.
El perdón y la redención... El corazón... Hace unos meses algunos cinéfilos me calificaban como adepto a Woody Allen a la hora de contar mis historias.. de enfocarlas. Hablaban de un estilo parecido. Quizás no visual, pero después de ver unas cuantas de sus películas, me doy cuenta de que la visión de la vida que yo tengo está mucho más cercana de lo que creía a éste personajillo neurótico y divertido.
Todo resumido en las últimas frases de la película de que hablamos:
Todos nos enfrentamos en la vida a decisiones angustiosas, elecciones morales. Algunas son a gran escala, pero la mayoría de esas decisiones son sobre asuntos banales.Nos definimos a nosotros mismos según las decisiones que hemos tomado. En realidad somos la suma total de nuestras decisiones. Las cosas suceden tan imprevisiblemente, tan injustamente. La felicidad humana no parece haber sido incluida en el proyecto de la creación. Somos sólo nosotros, con nuestra capacidad para amar, lo que damos sentido al universo indiferente.
Y sin embargo, la mayoría de los seres humanos, parecen tener la habilidad de seguir intentándolo, e incluso de encontrar la felicidad en las cosas sencillas como, su familia, su trabajo, y en la esperanza de que las futuras generaciones puedan comprenderlo mejor.
Lo que aprende un director viendo una película es a vivir. Lo que aprendemos es a mejorar, a ser diferentes y a buscar cambios que provoquen luchas en nuestra mente, para poder seguir contando historias según lo que vemos y lo que la gente necesita escuchar (que no es siempre lo que quiere) En ésta época de escepticismo y de miedos, sólo hay algo que puede hacernos cambiar...
La esperanza...
Y lo que nos hará personas será la creencia en algo... Yo no creo en Dios, pero creo en el amor, y en las personas...
Y es justo lo que necesito para entender que si quiero ser algo, tengo que empezar por luchar por ello... por lo que creo.
Vamos allá con el guión técnico, compañeros..
¿Lo que he aprendido al ver ésta película?
- La época más oscura y negra en la vida de una persona es la ausencia de creencia en algo.
Un abrazo.. de nuevo

