Me he sentado a mirar como pasan las horas, la gente, los autos, las bicis, los perros, el sol. Desde esta terraza, en este momento, la vida pareciera tener cierto aire de misterio y encanto que generalmente no tiene. Como que de pronto el acto tan sencillo de sentarse a tomar un café en una mesita de medio pelo es todo un acto de libertad y que se yo, todo porque no es tu ciudad.
Lo mismo podrías hacer en tu ciudad, pero que aburrido. A mi la verdad me encanta viajar, pero no soy de los que viajan al interior, a ver paisajes naturales y animalitos, a mi me gusta viajar las ciudades, por ejemplo, yo sueño con viajar a Japón, viajar sola y a Japón.
¡Los japoneses están locos! Tienen cada costumbre extraña, ¿Han visto alguna vez esos locos que se van a la plaza no-se-qué disfrazados de animalitos y animes y dios sabe que otra cosa inmunda, madre mía, que miedito. Igual con miedo y todo quiero verlo en vivo y en directo. Otra cosa que me atrae de viajar a Japón es que podría comer sushi, ñam ñam ñam, yumi yum! Amo el sushi. Amo Japón, amo lo kawaii. Kawaii es algo así como “cute” en japonés, o sea, lindo, algo así.
Otra ciudad así como que hiper vibrante que quiero conocer… ¡Hong Kong! Sobre todo por que quiero ver esas multiviviendas donde viven los chinos apiñados como ratas. Sardinas enlatadas diría mi mamá. Que manera de vivir los chinitos, por eso se están volviendo medio loquitos, como esos chinitos que luego se les da por no salir de su casa y solo jugar por la computadora y esa sarta de cosas extrañas. Si todo empieza por donde uno vive, y si viven así, vaya uno a imaginar que cosa rara tendrán en la cabeza. Imagínese lo que vivir en esas ratoneras les hace a la cabeza que luego se les da por poner a sus mascotas en frascos de vidrios y cosas así de horripilantes. Bueno, eso quisiera ir a ver, ver la debacle en vivo y en directo, el fin del mundo, todo eso. Es que esas cosas son como que apocalípticas para mí, simbolizan la enfermedad de nuestra mente humana cada día más corrupta y todo lo patético de nuestras sociedades.
Y de viajar a ver cosas feas, viajaría a ver cosas bonitas, iría por ejemplo a París, que dicen es pequeñito, como que por aquí tiene el jardín tal y mas allá el arco tal, y aquí si miras a la vuelta de la esquina esta el famosísimo “bla bla bla”. Todo así a tiro de piedra. Genial. A eso le llamaría o viajar barato. Todo cerquita y accesible. Bueno y ahí nada de catástrofe ni fin del mundo, solo amor y glamour. Todo en París, contigo o sin ti, me da igual, yo llego y de seguro encuentro alguien de quien enamorarme solo por vacaciones, por que sino no es lo mismo pues, a Paris hay que ir enamorado o ir y hacer como quien se enamora.
Podría continuar contándoles a donde viajaría, iría por aquí y por allá, pero mejor me voy atrabajar para poder ahorrar y hacer real alguno de mis viajes mentales.

