Login
Cerrar

viajar

« Toneladas de diversión | Inicio | LA LOCURA DEL VIAJE ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA »

28 Septiembre 2007

Viajar a Melbourne es como viajar a otra dimensión

Y no solo me refiero al hecho de recorrer la mitad del mundo para llegar. La vida es tan distinta por estos lugares que hasta ahora no dejo de sorprenderme con algunos de los muchos detalles de su vida cotidiana; más que nada en cuanto a organización. Llevo días aquí y no es como que extrañe precisamente el insoportable caos de mi ciudad natal. Si algo he de extrañar es a mi familia y a mi pequeño “cirilo adoquín”, un perrito caramelo con un gran corazón de melón.

Cada vez que descubro algo que me hace sonreír aquí, va sumándole puntos al tino de mi padre por haberme dado el mejor de los regalos en mi cumpleaños veintiséis: ¡Viajar a Melbourne con todo pagado! No estoy soñando, ya lo comprobé, llevo exactamente nueve días y estuve pellizcándome durante los primeros cinco, ahora ya estoy un poco mas acostumbrada al ritmo de la ciudad, ya tengo un poco más de calle podría decirse.

A ver, si pudiera describir algunas de las cosas positivas de Melbourne, diría que sus calles son limpias, anchas y están llenas de tranvías. Para viajar por ese medio se debe comprar una ticket que cuesta bien poco y es válido durante un período de dos horas de viaje. Se puede bajar y volver a subir siempre y cuando no haya expirado. Si vence debes actualizarlo a tiempo porque de no ser así los inspectores reguladores del orden te clavarán una multa. Nadie se les escapa.

Los billetes son de un material extraño, algo así como una tela plastificada y tienen un agujero/ ventanita a un lado. Debido a la restricción de agua esta prohibido lavar los carros con mangueras, máximo podrá usarse una cubeta por vehículo o se exponen a penalización. Tienen un gran sentido de consciencia hacia el medio ambiente por razones obvias.

Hace un par de días fui al Queen Victoria’s Market que tiene desde artefactos extraños, ropa extravagante y libros, hasta frutas, verduras, quesos nacionales e importados, vino, entre otro millón de cosas.

He estado averiguando sobre unos cursos en la universidad de Melbourne, pues estoy pensando seriamente en volver a mi país a recoger todos mis cachivaches, despedirme de la gente que más quiero y viajar de regreso a terminar mi carrera mediante convalidación o traslado. Alguno de esos convenios debe tener mi prestigiosa universidad aburrida y llena de smog.

Fui a dar un paseo por el campus para familiarizarme y me topé con la sorpresa de que hay un ambiente de salas para los clubes, grupos organizados y asociaciones que tienen en común un centro de recreación modernísimo, que cuenta con máquinas de gran potencia e Internet, además de una amplia amalgama de novelas de ficción, comics, magazines, videos y música. La idea aquí es liberar tensiones, cuentas con sofás muy cómodos y un sistema de audífonos con canales de audio. Se expanden carteles por todo este local que dicen “PROHIBIDO ESTUDIAR”.

Hay carteles exponiendo diferentes problemáticas relacionadas con política: contra la guerra y promoviendo la paz, contra la discriminación homosexual, en contra de las políticas de exclusión de los inmigrantes. Hay mucho movimiento político y social y de protección al ecosistema. Tienen una cooperativa de comida administrada por un grupo de estudiantes que recolectan plata de gente que quiere comer saludablemente y consiguen comida vegetariana, libre de químicos y esas cosas, protestando contra la crianza animal para consumo humano.

Creo que estar rodeada de gente consciente me obliga a sentir la necesidad de querer mejorar en muchas cosas. Es una sociedad muy unida en cuanto a brindarse apoyo mutuo y muy liberal en cuanto a ideales independientes y libertad de expresión.

servido por Lisette sin comentarios

sin comentarios · Escribe aquí tu comentario





« Toneladas de diversión | Inicio | LA LOCURA DEL VIAJE ESTÁ A LA VUELTA DE LA ESQUINA »