Los museos del mundo han sido hechos, en principio, para albergar en ellos la prueba de la civilización y el pasado de los hombres así como su paso por la tierra y su continua evolución. Para muchos turistas es una visita obligada asistir a los museos más importantes del país que visiten. Por lo general están acostumbrados a asociarlos con visitas a enormes salas de exhibición de vasijas, vestimentas antiguas y demás objetos que hablen de antiguas civilizaciones perdidas en el tiempo.
Los museos son además una fuente de conocimiento de otras culturas. Es más, cuando un padre quiere que su hijo tenga un primer acercamiento a la cultura siempre llevará a un niño al museo, en los colegios las visitas a estos lugares son parte de la enseñanza normal. ¿Quién no se ha sentido maravillado al contemplar las enormes reproducciones de enormes dinosaurios o al ver un esqueleto suspendido por cables en una inmensa sala?
Por tanto, el siguiente dato pueden tomárselo como mejor lo deseen. Pueden pensar que es definitivamente un gran aporte a la humanidad o creer que se trata de una particular forma de perder el tiempo, opiniones hay varias. El caso es que el año pasado (2006) se abrió el Museo de la Creación (Creation Museum, en Cincinati (Estados Unidos de América), como un espacio dedicado a la difusión de teorías relacionadas al origen del hombre en el sentido Bíblico.
El objetivo de dicho museo es exponer la teoría del génesis a partir de enfoques científicos así como refutar la teoría de la evolución. La idea central se basa en la mencionada teoría del Génesis, es decir de la creación del mundo en seis días, así como de sostener que la tierra no tiene más de 10.000 años. Esta teoría además supone que dinosaurios y humanos coexistieron. Así exponen que mientras Adán y Eva vivían en el Jardín del Edén los dinosaurios pululaban en los exteriores.
Con una inversión de unos 25 millones de dólares, el Museo de la Creación presenta por medio de animatronics, presentaciones teatrales y demás tipos de métodos audiovisuales su particular forma de entender la historia de la humanidad. Así que si decide dar una vuelta por Estados Unidos y no están interesados en visitar el Museo de la Mostaza o el Museo de Arte Contemporáneo, bien pueden darse una vuelta por las afueras de Cincinati en un recorrido no apto para mentes influenciables.
Para quienes se estén jalando los pelos ante semejante idea para un museo solo les hago recordar que la misma teoría de la evolución aún se enseña en ciertos lugares del mundo como eso, una teoría científica más. Incluso en ciertas partes de USA enseñarla como un hecho es considerado un delito.
Después de todo la libertad del hombre implica ante todo su derecho a creer libremente en lo que decida. Finalmente no olvidemos que lo más importante no es lo que nos enseñan sino la forma en que nosotros aprendemos. No hay que tomar una actitud contestataria o negativa, el Museo de la Creación, al fin y al cabo, es solo uno de las tantas formas en que el hombre expresa aquello llamado fe o fanatismo.

