Que molesto es tener que esperar para viajar. A algunos nos ha pasado que llegamos al aeropuerto y resulta que nuestro avión presenta retraso en su hora de salida. Ni modo, a esperar. Lo que a mi me sucedió fue más bien que tuve que esperar pero para recibir a un familiar cuyo vuelo se había retrasado. De todos modos me resultó incómodo tener que esperar cuando ya había programado el día. Con cerca de dos horas de retraso llegó el vuelo que traía de regreso a mi madre. En ese lapso de tiempo no se me ocurrió mejor cosa que adquirir una revista y sentarme a comer algo como para olvidarme del asunto. Pero me gustaría enfocarme en un caso muy particular y podríamos decir milagroso. ¿Qué sucede cuando alguien pierde su vuelo por alguna circunstancia y horas más tarde se entera que el vuelo en cuestión ha sufrido un accidente?
Indudablemente la sensación debe ser una mezcla de alegría por estar vivo aun y de otro lado tristeza y congoja por un accidente que generalmente termina con la vida de todos los pasajeros. Hace unos días sucedió una tragedia en un vuelo que retornaba a Sao Paulo, en Brasil. El avión perdió el control al aterrizar sobre la pista mojada por la lluvia saliéndose de ésta para ir a estrellarse contra una estación de combustible aledaña al aeropuerto. La tragedia pudo haber cobrado muchas más víctimas ya que el avión antes de impactar contra la estación de combustible “saltó” por encima de la autopista Washington Luis que se extiende por un costado del aeropuerto. El hecho es que murieron más de 200 personas entre pasajeros y trabajadores de la estación de combustible que en ese momento laboraban sin sospechar lo que se les venía por la espalada. Producto del gran impacto se formó una gran bola de fuego que alcanzó los 1000 grados centígrados de temperatura consumiendo todo lo que había en su zona de influencia. Sin duda debe tratarse de la mayor tragedia en la historia de la aviación comercial del país brasilero. El presidente de ese país se solidarizó con los deudos y decretó tres días de duelo nacional.
Ya que tenemos los antecedentes de lo que pasó, quería comentarles que el plantel completo de fútbol Gremio de Brasil horas antes había cambiado su itinerario y desechó el vuelo que horas más tarde se estrellaría. Un cambio de último minuto del jefe de equipo al parecer fue lo que los salvó de la tragedia. Muchos de los futbolistas que se salvaron rompieron en llanto al conocer la noticia y se abrazaron unos a otros. Resulta comprensible, debe ser súper intenso que te den una noticia así de golpe, saber que tu vida ha sido “perdonada”. Muchos sintieron que volvieron a nacer seguramente. Es sabido que incluso los objetivos y los rumbos de las vidas de personas que han salvado de una muerte segura, se replantean y a veces se convierten en personas más humanas, más compasivas. Hace 20 años aproximadamente otra tragedia enlutó al pueblo de Perú cuando todos los integrantes de un equipo de fútbol perdieron la vida al estrellarse su avión en el mar. Compartiremos esta historia en un próximo post.

