En los ratos libres que las personas tenemos, solemos traer a nuestra mente diversos pensamientos. En mi caso, me gusta evocar algunos recuerdos de viajes realizados en años anteriores, sin importar que hayan sido viajes culturales o simples paseos por una localidad nueva para mí. Pero además de estos recuerdos, me gusta proyectar la mente hacia algunos lugares que sólo conozco de nombre, mismos que me gustaría visitar en uno u otro momento, incluso sueño con viajes hacia otros planetas o viajes dentro de nuestro propio mundo pero hacia el futuro. Justamente estaba en estas divagaciones cuando la semana pasada escuché una noticia acerca de una mano biónica. Casi de inmediato paré la oreja y pude saber que se trataba de una operación practicada a una joven de quince años de edad. La nota recogía el hecho de que era la primera operación de este tipo que se practicaba a una menor en continente europeo, puesto que ya antes se había aplicado estos procedimientos a adultos o, en todo caso, se habían utilizado prótesis comunes pero no biónicas como la que era motivo de la noticia.
En efecto, esta nueva mano, presenta la ventaja de mover cada uno de los dedos con bastante precisión y también sus respectivas articulaciones en los nudillos, a diferencia de las prótesis comunes que solamente podían abrir y cerrar los dedos en grupo a manera de una pinza. La mencionada prótesis funciona a nivel neuro muscular, al ser capaz de recibir las señales eléctricas del cerebro y decodificarlas mediante un dispositivo presente en los electrodos subcutáneos que posee. Sin embargo, la mano no es de fabricación española como se podría suponer, sino que está a cargo de una firma escocesa llamada Touch Bionics, nombre bastante sugerente al mejor estilo de los nombres propios utilizados en el cine para el guión de la película El Exterminador con Arnold Schwarzenneger. En efecto, esta película fue uno de los mejores ejemplos de los avances en el campo de la ciencia robótica y la ciencia biónica, al presentarnos un “ser humano” desarrollado a la perfección, teniendo como base el metal. En la primera entrega de esta memorable película de ciencia ficción, pudimos ver, como llegaba, procedente desde el futuro, un tipo desnudo. Nada menos que Arnold Schwarzenneger. De inmediato, se puso en acción y buscó ropa para vestirse y confundirse entre la población. Su misión era clara, eliminar a la madre del que en un futuro sería el jefe de la resistencia humana en su lucha contra las máquinas que dominarían el mundo en los años venideros.
Durante el desarrollo de la película, pudimos ver como este sujeto era inmune a las balas y las lesiones punzo cortantes graves y ni qué decir de la gran fuerza que poseía. Indudablemente se trataba de un organismo cibernético que, mediante la aplicación de leyes biomecánicas, había conseguido obtener una fuerza brutal, siendo de estructura osteo metálica similar a la de los humanos. Pero no sólo esto era una maravilla, sino que además, en el colmo de la perfección, este sistema cibernético, venía forrado en piel humana, con glándulas sudoríparas y todo, incluso sangraba pero sin sentir lo que los humanos calificamos como dolor. Obviamente, el guión del film saca el máximo partido de esto con escenas bastante violentas en las que El Exterminador es llevado hasta el extremo, sufre un accidente terrible en un choque, luego del cual reaparece dentro de una habitación mugrienta que había rentado y en la que se ve una de las mejores escenas del film. Seguramente la gente que ya trabajaba en robótica en aquellos años se deleitó cuando El Exterminador se cortó asimismo parte de la muñeca y del antebrazo para revisar el correcto funcionamiento de los dedos de esa extremidad. Uno a uno fue probando los dedos de su mano y devolviéndoles el movimiento, pero lo que vino a continuación sí fue realmente espectacular. El Exterminador se quitó asimismo un ojo que cayó pesadamente sobre el agua acumulada del lavadero, dramatizando la escena al máximo. En seguida calibró el enfoque de su verdadero ojo de robot.
Más adelante El Exterminador es incendiado y queda totalmente al descubierto, su estructura de robot propiamente dicha. Incluso después es mutilado por la mitad y aún así sigue adelante, hasta que finalmente es aplastado por una pesada maquinaria industrial. Parecía el fin, pero como en el cine todo es posible, habría una celebradísima segunda entrega, muchos años después, de la cual seguramente comentaremos en un próximo artículo.

