
Título original: Marisol rumbo a Río
Compositores: Augusto Algueró & Antonio Guijarro
Año: 1963
Duración: 26:01
A cualquiera le sorprendería encontrar una reseña de esta o de cualquier otra banda sonora perteneciente a la peor etapa de la historia del cine español, de la que hoy muchos reniegan. Intentémosla afrontar con seriedad.
En España ya había despegado el desarrollismo y por entonces (finales de los años 50) triunfaban las infames producciones nacionales protagonizadas por talentos folclóricos varios como Joselito, Sara Montiel o la anterior Lola Flores. Debido al inmenso éxito vivido por El pequeño ruiseñor (del que él disfrutó muy poco), pronto se intentó encontrar su equivalente femenino.
Josefa Flores González había nacido en Málaga y tenía unos 12 años cuando su descubridor, Carlos Goyanes, vio en ella un diamante en bruto. La alojó en su propia casa y comenzó a pulirla (eliminación de su acento incluida) para lo que sería su presentación a las masas: Un rayo de luz.
La queridísima Marisol fue el motivo de una serie de lamentables largometrajes que ella conseguía levantar con su naturalidad, encanto y, por qué no, talento. El resultado fue una gran actriz del todo desaprovechada y un sucedáneo de infancia del que ella prefiere no acordarse.
Es esta su cuarta película, donde hacía un doble papel interpetando a un par de gemelas que viven separadas: una con su madre, en Madrid, y otra en Brasil, con un tío rico. La trama es de una simpleza alarmante.
Por otro lado, tenemos al extraordinario Augusto Algueró, todo un genio musical desperdiciado en las producciones de la época y ninguneado en la actualidad (¿para cuándo un Goya de honor?). Exitosísimo autor (suyas son 'Penélope', 'Amor bajo cero', 'Estando contigo', 'La chica yé-yé') del que se beneficiaron el cine y la pequeña pantalla, ya había puesto música a varios filmes de la niña prodigio (la inmortal 'Tómbola'), todos ellos una especie de musical donde solo cantaba ella y las canciones estaban metidas con "calzador", por así decirlo (mientras, en Hollywood se rodaba West Side Story, My fair lady... atroz comparación). Vamos, que se aprovechaba cualquier excusa para que la nena diera rienda suelta a sus gorgoritos.
La parte instrumental está basada en el tema 'Bossa Nova junto a tí', leitmotiv dedicado al reencuentro entre las dos hermanas, interpretado con coros; hay versiones musicales de las canciones, temas más animados para las escenas en Brasil y una larga pieza dedicada al sueño de la protagonista, variada y divertida, que no es otra cosa que un ballet flamenco cuyo comienzo recuerda la baile en el gimnasio de West Side Story (salvando las distancias), y que en su segunda mitad hace un recorrido por 4 países, a saber: Perú, Cuba, Méjico y Brasil, cada uno con alusiones a canciones características (La cucaracha, en el caso de Méjico).
Las canciones cuentan con la letra de Antonio Guijarro, y aunque no aporten nada a la trama argumental (que, al fin y al cabo, es el fin de cualquier musical), son rabiosamente pegadizas, lo que contribuyó a su popularidad -no por nada Santiago Segura ha definido a Algueró como el 'Henry Mancini español'-. Entre ellas destacan 'Pide', 'Muchachita' (interpretada en el patio de vecinos, y continuación de 'Chiquitina', que aparecía en Tómbola), una mezcla de reggae y twist llamada 'Tony' o la mencionada 'Bonna Nova junto a tí', que en la película es un dueto entre las dos gemelas.
No tiene mucho que decir en el campo de las bandas sonoras españolas, pero conviene acercarse de vez en cuando a una de estas obras para entender mejor una etapa del cine de nuestro país o, en este caso, el fenómeno Marisol. Y a un compositor del todo reivindicable como Algueró, quien, por cierto, sigue vivo. Una obra muy estimable para un film del todo olvidable.

