No sé si podría decir que siento admiración por este director; lo que seguro que puedo decir es que es diferente. Todas sus películas lo son, tienen algo... (bueno, quizá "Jay and Silent Bob Strike back" sea una comedia gamberra más). Principalmente diría que él y Tarantino son los únicos capaces de hacer de una conversación intranscendente un momento de la historia del cine, véase el diálogo sobre las hamburguesas en "Pulp Fiction" y el atractivo de la Princesa Leia en "Clerks".
Sus diálogos son únicos, y puede que eso se deba a que ellos en sí lo son; tipos especiales, estriónicos, rozando la falta de cordura pero con un poso de genialidad en lo que hacen.

Ahora, este creador de "La Trilogía de New Jersey" deja su género propio, el suyo inventado por él, para meterse en el cine de terror que tanto le fascina. "Red State" es el título de la cinta, inspirada de alguna manera en Fred Phelps, un ministro baptista muy extremista, conocido por su odio a los homosexuales contra y por boicotear los funarales de los soldados muertos en Irak.
A la espera estamos señor Smith.


