Cuando era más joven... bastante más, me pasaba las horas delante de la televisión. Aunque tuviera cosas que hacer.
En su momento quise ser Zack Morris, el tipo ingenioso que se lleva a la chica del baile: pero ni era ingenioso, ni había chica y, que coño, tampoco había baile.
Cuando mi angel y yo nos sentamos en los escalones del Hotel Venetian recuerdo que le dije: esto es la leche. Y no era en referencia al lugar, hablaba de la sensación, de la ilusión de libertad. No tenía nada más que hacer que mirarla y sonreir, que fijarme en las millones de bombillas de nuestro alrededor y sonreir... no tenía que pensar más que en ese instante...
Peter Griffin acaba de hacer de las suyas; 4ª temporada: "Esto es más tenso que cuando olvidé cómo sentarme". Tiene que ser la leche eso de poder vivir de escribir coñas y currártelo para poder ponerlo en una pantalla.
Tengo que llamar al tipo del aquiler de la steady, ver si podemos abrir la cuenta en la Caja de Arquitectos, sacar la factura de la promo, gestionar cuáles van a ser los gastos directos y cuáles los "honorarios"... Ver el impuesto fiscal de sociedades y el de la seguridad social.
Pero oye, también tengo que ir a correos a enviar el corto al festival de Jerez.
Tengo que encontrar un sitio para nosotros, tengo que sacar más dólares de debajo de la mesa...
Tengo 27 años... bueno, dentro de dos semanas. Podríamos hablar de lo que falta para los 30...
Durante muchos años soñaba con ser el protagonista de una historia, al poco tiempo los sueños me llamaban para ser el que contara la historia... me atre la idea de ser alguien. Ahora tengo que ser Pacey: buscarme la vida, aceptar lo que no soy y lo que sí tengo que ser, ser consciente que hay una línea de tiempo que crucé hace no mucho, pero tampoco poco (joder que redundancia).
Quizá sea un bicho raro pero tengo una teoría: a mi me da que se han empeñados en hacer la vida cada día más jodida... pero oye, es mi opinión. No perdón, teoría... teoría.
Hoy no sé cómo se titula la página 3.

