Hard Candy ****
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Director: David Slade
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Intérpretes: Ellen Page, Patrick Wilson
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BSO: Molly Nyman
Dicen que es imposible medir la calidad de las películas, que el arte es subjetivo y que lo que a unos gusta a otros les aborrece. Sin embargo, con cierto tipo de películas existe un termómetro científico y objetivo para medir su pedigrí: el número de veces que el espectador se revuelve en su asiento debido a la tensión.
Lo consiguió Kubrick en 'El resplandor' y muchos lo han intentado ocupando el metraje de sustos de feria y alguna que otra salpicadura de sangre fresca. Hoy, en pleno auge del cine que todo lo muestra, David slade lo ha conseguido. 'Hard Candy' es una película que duele, te incomoda, te angustia y te muestra el rostro más putrefacto de la sociedad con una sonrisa.
Esto, que han intentado muchos, alcanza en ´Hard Candy' cotas de obra maestra. Sostenida en unos diálogos que hieren y en planos que sólo dejan intuir, hay que considerarla como la verdadera obra controvertida de 2006, asomándonos por encima de los fuegos de artificio de 'El código Da Vinci'.
Pedofilia, castraciones caseras, venganza, tortura, manipulación sentimental... sin una sola gota de sangre, un único escenario y un par de actores (excelentes Patrick Wilson y, sobre todo, Ellen Page), Slade fascina por su cine directo y sin concesiones gracias a uno de los mejores guiones que se han escrito en los últimos años.
'Hard Candy' es el claro ejemplo de que al margen de las 'major' norteamericanas y del (sobrevalorado) cine de autor europeo existe una camada de infravalorados jóvenes directores, a quienes han querido encasillar como independientes o undergrounds. Como ya les pasó a los visionarios Richard Kelly ('Donnie Darko'), Christopher Nolan ('Memento'), Fernando Meirelles ('Ciudad de Dios') o Vincent Gallo ('Buffalo 66').
Lo mejor: Su falta de moralidad, sus actores, el guión, su atmósfera asfixiante, el piano de Molly Nyman (hermana de Michael, por cierto).
Lo peor: La innecesaria aparición de Sandra Oh.

