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EN PRIMERA FILA

... por Gonzalo Sellers

25 Septiembre 2006

VIAJE AL CORAZÓN DE 'LOS CRONOCRÍMENES'

La cita es en una finca situada en la carretera entre Soano e Isla. Junto al portón de entrada espera una de las chicas de producción. Por encima del muro sólo se ve una cuesta que sube hacia una casa. Allí arriba sólo hay camiones, catering, silencio... De pronto, carraspea un walkie talkie: «Paramos para comer». Los árboles situados a cien metros comienzan a escupir gente. Y por fin aparece Vigalondo. Ya estamos en el rodaje de 'Los cronocrímenes'.

 
Camiseta negra, pantalones a cuadros y botas de monte con cordones azules. Para comer, ensalada mixta y algo de pescado. Es la hora de descanso en el cuarto día de rodaje de 'Los cronocrímenes', pero Nacho Vigalondo todavía no ha bajado su ritmo de pulsaciones. Lleva desde las ocho y media de la mañana creando un nuevo mundo tras el objetivo de una cámara, y no es tan fácil reconectarse a la realidad.

Entre camiones atestados de cables, comida y aparejos, los cerca de medio centenar de personas que forman el equipo de rodaje se acercan a la casa, situada a escasos cien metros de donde se acaba de rodar la última escena, para descansar. Karra Elejalde y Bárbara Goenaga, los protagonistas de la película, están aquí, pero no a la vista.

Vigalondo, más relajado, no puede disimular la emoción de saber que está cumpliendo su sueño: rodar un largometraje escrito por él mismo y hacerlo en Cantabria. «No filmo aquí por una cuestión de nacionalismo ni nada de eso, sino por cercanía física con los lugares donde de niño soñaba con rodar mi película. Es una mezcla de capricho y convicción», explica el director de '7:35 de la mañana', cortometraje por el que fue nominado al Oscar.

Una vez elegida la zona, la odisea fue encontrar las localizaciones adecuadas. «Fue como hacer un sudoku samurai, una labor complicadísima», desveló el realizador, quien un día llegó a perderse por el monte mientras buscaba un escenario.

Durante siete semanas, Vigalondo convertirá el guión de 'Los cronocrímenes' en una realidad. 49 días de «vértigo continuo», reconoce. «Cada jornada es una especie de tabla de gimnasia imposible. Acabas molido física y mentalmente. Al final del día hay dos opciones: sabes que lo has hecho mal o no sabes si lo has hecho mal. Te acuestas con esa sensación de incertidumbre», señala.

De momento, ya se han rodado las escenas en el bosque de Esles, que prometen ser algunas de las más emocionantes de la cinta. «Sí, allí hemos filmado una persecución, pero es muy difícil hablar de ello sin desvelar la trama de la película», apunta el realizador.

Lo que sí se conoce de la historia es que gira en torno a un hombre que da un salto atrás en el tiempo de una hora para reencontrarse consigo mismo. Del resto de la trama no se conocen más detalles, excepto que el reparto se reduce a cinco actores.

La momia rosa

Este secretismo es lógico, aunque ya son muchos los cibernautas que, sobre todo en el blog de la película, hacen sus cábalas sobre el filme. Y mucho se ha hablado de la aparición de una momia rosa. «Sí, sale en el guión y también en la película. ¿Hay algo más llamativo que una momia rosa?», dice Nacho. Este elemento es uno de los llamados a convertir 'Los cronocrímenes' en un filme de culto. «Bueno, si 'culto' significa minoritaria, yo prefiero que de mucho dinero y la vea mucha gente», explica el director de Cabezón de la Sal.

El salto del cortometraje al largo supone un cambio de 'chip' importante para cualquier director, pero Vigalondo estaba preparado gracias a un guión «pensado para ser rodado». «He sido realista, no he incluido un bombardeo de napal sobre la selva», dice riéndose. Aún así, es consciente de los gastos que supone un rodaje de estas características: «Por cada frase o idea escrita en el guión, muere un gatito en el mundo. Cada escena supone un gasto brutal de dinero y movimiento de personas. Por ejemplo, si escribes 'sangre', ya obligas a que venga de fuera un especialista en el tema y prepare la sangre».

El reparto de actores es uno de los puntos fuertes de esta ópera prima. A Elejalde y Goenaga les acompañan Candela Fernández, Jon Inciarte y el propio Vigalondo, que ha dejado sus escenas para las últimas semanas. «Todos estamos sometidos a una gran presión porque es una película muy física, no es de mesa y dos sillas. Estamos todos en continua tensión y movimiento», señala.

Vigalondo se despide con media hora por delante para relajarse antes de «volver a la batalla». Nos invita a volver en tres o cuatro semanas. Lo haremos.
 
* Publicado originalmente en EL DIARIO MONTAÑÉS 























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31 Agosto 2006

Experimento I

Prólogo

A las 11:35 su reloj se detuvo. Llevaba un par de horas caminando por el bosque, sin rumbo fijo, concentrado en alejarse lo más posible de allí. Sólo el frío le devolvía de vez en cuando a la realidad. Era pleno mes de diciembre y su chaqueta de lana apenas le protegía del gélido aliento de la mañana. Sus pies descalzos estaban empapados por la escarcha de la tierra y, cada vez con más frecuencia, le sobrevenían repentinos escalofríos. Miró hacia arriba buscando algún rayo de sol, pero sólo acertó a ver un capote oscuro que presagiaba una tormente inminente.

Eran las 11:35 cuando todo lo que le unía con el mundo se desvaneció en aquellas manecillas congeladas de su reloj de pulsera. Ellos estaban cerca, lo presentía. No podía detenerse mucho tiempo. Escarbó un pequeño agujero en el suelo, se quitó el reloj y lo enterró. Sobre la improvisada tumba clavó una rama partida en dos. "Es mejor así. Si me atrapan no deben encontrarlo", pensó mientras escrutaba el lugar intentando memorizarlo. Los viejos nogales, alineados en un orden caótico, se mezclaban con el musgo que devoraba los troncos y con alguna roca que peleaba por un resquicio donde respirar. "Bastará con la rama y mi sentido de la orientación", se intentó convencer.

No muy lejos de allí, en el extremo opuesto del bosque, los cerca de cincuenta habitantes de Moliets cayeron fulminados al suelo. La muerte les sobrevino sin previo aviso. A todos al mismo tiempo. El reloj de la plaza mayor marcaba las 11:35.

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4 Agosto 2006

Un mesías del siglo XXI

Superman Returns  ****

  • Director: Bryan singer

  • Intérpretes: Brandon Routh, Kevin spacey

  • BSO: John Ottman/John Williams

Superman siempre ha tenido algo de Jesucristo. La idea del redentor moderno que llega a la Tierra para salvar a los hombres ya estaba presente en el filme de Richard Donner, protagonizado en 1978 por Christopher Reeve. En esa ocasión fue subrayada con las intervenciones de Marlon Brando, en el papel de Jor-El, padre de Superman: «La Humanidad necesita una luz que les guíe, por eso les envío a mi único hijo». Una declaración de intenciones que bien podría leerse en cualquier Evangelio.

En este 'Superman Returns', el director Bryan Singer traspasa la línea del simbolismo y regala al superhéroe un aura de salvador tan espiritual como física.

En una de las escenas más alegóricas de este retorno del Hombre de Acero, tras la secuencia cumbre de la acción, éste queda suspendido en el espacio, con la Tierra como telón de fondo, y en la misma posición que Jesucristo en la cruz. La culminación de un paralelismo que continuará hasta los títulos de crédito.

Pero en un siglo marcado por la perdida de la fe y abandono de la religión, Singer, no se olvida de sembrar la duda: ¿Necesita el mundo a Superman?

Si algo ha conseguido el cine de este realizador neoyorquino es rescatar un lenguaje maduro donde otros sólo ven trivialidad. Las adaptaciones de cómics a la gran pantalla, desgastadas y clónicas, dieron un giro radical con el estreno de 'X-Men'. Singer huyó del protagonismo de los efectismos de feria y dotó a sus personajes de una profundidad y un mundo interior marcado, generalmente, por una máxima: la soledad de los que son diferentes.

Los superhéroes, incluido Superman, ya no son sólo unos privilegiados con poderes que viven en un mundo idílico de lucha contra el mal. También son personas con problemas de adaptación y con poca destreza en las relaciones personales. Y el nuevo Clark Kent más que ningún otro.

Este 'Superman Returns' es más un homenaje que una revisión, secuela o remake. Desde los títulos de crédito iniciales hasta el respeto por la fanfarria orquestal de John Williams, pasando por la imitación que Brandon Routh se limita hacer de Christopher Reeve, el vuelo nocturno con Loise Lane (una desquiciada y desquiciante Kate Bosworth) y el excentricismo de los villanos (relativamente salvado por Kevin Spacey, bastante más comedido que su predecesor en el papel, Gene Hackman).

Singer consigue así en 'Superman Returns' un trabajo de idolatría con la factura de un estilo impecable, sólo enturbiado por el tufo a merengue, heredado de las películas originales, de la moralidad impoluta del héroe encarnada en la inocencia de Clark Kent.

Para los puristas de Superman, sin embargo, será más catastrófico el errático giro de guión que Singer se saca de la manga hacia el último tercio del metraje, introduciendo el primer y único quiebro con la línea oficial del resto de películas de la saga, que inevitablemente marcará las secuelas venideras.
 

Lo mejor: El pulso de Singer a la hora de filmar películas de superhéroes.

Lo peor: ¿Era necesaria?

* Publicado originalmente en EL DIARIO MONTAÑÉS

















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6 Junio 2006

Vacaciones de película

Llega el verano y también el momento de pensar dónde vas a pasar las vacaciones. Una opción muy original y sólo apta para cinéfilos la puedes encontrar en www.movie-locations.com

En esta web te detallan las localizaciones de algunas de las películas más famosas de la historia, hasta el detalle de la calle y el número de portal. Si quieres sacarte una foto a lo Orson Welles en 'El tercer hombre' en Viena, conocer la casa de Marty del 'Regreso al futuro' o visitar la tumba de Carlota Valdes como Madeleine en 'Vertigo', visita la web y toma nota de las direcciones.

Las localizaciones más solicitadas este año, como no podía ser de otro modo, son las de 'El código Da Vinci'.

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27 Mayo 2006

TRILEROS DE VOCACIÓN

El código Da Vinci  ****

  • Director: Ron Howard

  • Intérpretes: Tom Hanks, Audrey Tautou

  • BSO: Hans Zimmer

 Parapetado tras una puesta en escena solemne, la partitura neo-religiosa de Hans Zimmer y unas cuantas salpicaduras de intriga mal entendida, el director Ron Howard no ha conseguido en 'El código Da Vinci' desvincularse de la mediocridad de la novela de Dan Brown. Ni siquiera su guionista, Akiva Goldsman, que tras 'El cliente' sólo ha firmado engendros como 'Yo robot' o 'Prácticamente magia', consigue oxigenar un texto quirurjicamente fiel al libro.

El realizador de 'Cinderella man' actúa aquí de improvisado trilero, haciéndonos creer que bajo el cubilete (ese telón morboso tejido por extremistas de uno y otro signo) se esconde una película con empaque y ajena al circo mediático. El resultado, como el juego, nos convierte en víctimas de un timo. El director ha perdido esa fuerza visual que derrochó en 'Apolo 13', y comete en 'El código...' los mismos errores que en 'Una mente maravillosa'. El origen es siempre el mismo: el problema prehistórico de las pretensiones incumplidas.

Alfred Hitchcock creó el McGuffin como excusa argumental que permitía arrancar la acción y poner en movimiento a los personajes. Una vez cumplido su objetivo, quedaba relegado a un segundo, tercer o cuarto plano, hasta tener una importancia mínima en el desenlace. En 'El código...' el McGuffin lo es todo, condenando a los personajes y sus motivaciones a peregrinar por la inercia narrativa.

Y es que tanto Tom Hanks como Audrey Tautou deambulan por las escenas como maniquíes previsibles, caricaturas grotescas cuyo único objetivo es humanizar, sin conseguirlo, el artificio de un guión engañoso. En un despropósito más de este juego sibilino, el realizador, emulando a Dan Brown, incide en una falsa profundidad de los personajes (Robert Langdon y su claustrofobia, Sophie Neveu y su tragedia familiar).

Mención aparte merece la interpretación que Paul Bettany hace de Silas, el monje albino con síndrome de asesino en serie. El actor inglés, que en 'Dogville' y 'Master and Commander' demostró su excelencia, se enfanga aquí en una interpretación histriónica y desnaturalizada. Ian McKellen, por el contrario, aporta matices interesantes a un personaje sin credibilidad argumental.

En un capítulo más de cómo crear un subproducto con aires de grandeza, Howard inunda el excesivo metraje con flash backs irritantes, cuyo ejemplo más clamoroso es el de la secuencia en el hangar del aeropuerto de Londres. Una laguna de guión jamás se puede solucionar con un montaje explicativo.

Reducida a unas pocas decenas de copias y pisoteada por los fuegos de artificio de 'El código Da Vinci', se esconde en unas pocas salas la verdadera película transgresora de la temporada: 'Hard Candy', un filme desgarrador y ateo que no cree en la falsa divinidad del marketing.

Lo mejor: Ian McKellen, el museo del Louvre.

Lo peor: Los actores protagonistas y, en general, toda la película.

* Publicado originalmente en EL DIARIO MONTAÑÉS













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22 Mayo 2006

Tensión con pedigrí

Hard Candy  ****

  • Director: David Slade

  • Intérpretes: Ellen Page, Patrick Wilson

  • BSO: Molly Nyman

 Dicen que es imposible medir la calidad de las películas, que el arte es subjetivo y que lo que a unos gusta a otros les aborrece. Sin embargo, con cierto tipo de películas existe un termómetro científico y objetivo para medir su pedigrí: el número de veces que el espectador se revuelve en su asiento debido a la tensión.

Lo consiguió Kubrick en 'El resplandor' y muchos lo han intentado ocupando el metraje de sustos de feria y alguna que otra salpicadura de sangre fresca. Hoy, en pleno auge del cine que todo lo muestra, David slade lo ha conseguido. 'Hard Candy' es una película que duele, te incomoda, te angustia y te muestra el rostro más putrefacto de la sociedad con una sonrisa.

Esto, que han intentado muchos, alcanza en ´Hard Candy' cotas de obra maestra. Sostenida en unos diálogos que hieren y en planos que sólo dejan intuir, hay que considerarla como la verdadera obra controvertida de 2006, asomándonos por encima de los fuegos de artificio de 'El código Da Vinci'.

Pedofilia, castraciones caseras, venganza, tortura, manipulación sentimental... sin una sola gota de sangre, un único escenario y un par de actores (excelentes Patrick Wilson y, sobre todo, Ellen Page), Slade fascina por su cine directo y sin concesiones gracias a uno de los mejores guiones que se han escrito en los últimos años.

'Hard Candy' es el claro ejemplo de que al margen de las 'major' norteamericanas y del (sobrevalorado) cine de autor europeo existe una camada de infravalorados jóvenes directores, a quienes han querido encasillar como independientes o undergrounds. Como ya les pasó a los visionarios Richard Kelly ('Donnie Darko'), Christopher Nolan ('Memento'), Fernando Meirelles ('Ciudad de Dios') o Vincent Gallo ('Buffalo 66').

Lo mejor: Su falta de moralidad, sus actores, el guión, su atmósfera asfixiante, el piano de Molly Nyman (hermana de Michael, por cierto).

Lo peor: La innecesaria aparición de Sandra Oh.

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10 Abril 2006

Justicia se escribe con V

V de vendetta  ****

  • Director: James McTeigue

  • Intérpretes: Natalie Portman, Hugo Weaving

BSO: Dario Marianelli

 

Si Ken Loach se desmarcara de la realidad y apostara por la ficción, rodaría 'V de vendetta'. En ella se amontonan la batalla contra las reglas sociales y religiosas de 'Sólo un beso', la pérdida de la inocencia de 'Sweet sixteen', la lucha de las clases bajas contra el poder empresarial de 'Pan y rosas' y todas las críticas al sistema de su filmografía.

Los hermanos Wachowski, que esta vez dejan la dirección a James McTeigue, han creado una crítica ácida, feroz, irónica y descarnada contra los métodos de opresión del poder político. Esos métodos que existen en la realidad y que asumimos con rutina cada día. Todo ello disfrazado veladamente con pellizcos de acción, efectismos y el clásico sacrificio del protagonista por la humanidad. Un superhéroe sin poderes, un Batman con ideología política.

En un momento del film se explica que "los artistas mienten para decir la verdad". Igual que los hermanos Wachowski. Bajo la careta de la ficción se atisba claramente el minutaje de cualquier telediario: la gripe aviar, los presos de Abu Graib, las manifestaciones, la represión, la manipulación informativa...

Al margen de la denuncia política, los protagonistas (Hugo Weaving y Natalie Portman) emprenden juntos un viaje con dos objetivos distintos. Uno, hacia la redención; otro, hacia la consciencia. Portman se equipara así al Neo de Matrix, sólo que esta vez la píldora roja se cambia por la tortura. Es en ese momento, cuanda ella despierta de su Matrix y afronta la realidad, donde la película alcanza su auge. El director rueda una secuencia formidable alternando los flashback con el presente.

Lo mejor: Todo

Lo peor: La escena final peca de efectista

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3 Abril 2006

Hollywood entra en Internet

Seis de los grandes estudios de Hollywood han decidido entrar en el negocio de Internet mediante la oferta en la Red de películas recientes para descargar al mismo tiempo que su salida a la venta en DVD. De esta manera, versiones digitalizadas de 'Brokeback Mountain' y 'King Kong', por ejemplo, pueden adquirirse ya 'on line' en Estados Unidos.

No obstante, las películas más recientes en principio sólo pueden ser descargadas y visionadas, y no está permitido realizar una copia en DVD. Estas condiciones suponen un intento por preservar intactos sus lucrativos negocios con las versiones en video y DVD.

De todas maneras, se considera que esta decisión de los estudios es un primer paso hacia la distribución digital de sus producciones.

Los estudios Warner Bros, Universal Pictures, Sony Pictures, Paramount Pictures, Twentieth Century Fox y MGM ofrecen este nuevo servicio de momento en www.movielink.com, que sólo funciona para tal fin en EEUU.

Descargar uno de los éxitos más recientes cuesta entre 16,5 y 24,7 euros (20 y 30 dólares), es decir, casi el mismo precio que un DVD. Títulos anteriores se pueden obtener por entre 8,2 y 16,5 euros (10 y 20 dólares). Las películas de Walt Disney aún no se pueden adquirir en Internet.

Los estudios de Hollywood llevan tiempo vendiendo películas a través de Internet. Sin embargo, hasta ahora sólo se podían descargar unos 45 días después de editarse en DVD y en video, sólo se podían ver en las siguientes 24 horas y únicamente en un mismo ordenador.

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12 Marzo 2006

El golpe que se quedó en caricia

Syriana  ****

  • Director: Stephen Gaghan

Intérpretes: Matt Damon, George Clooney...

BSO: Alexandre Desplat

 

En el año más político del cine estadounidense, Stephen Gaghan se suma a la denuncia política y social que comenzaron 'Crash', 'Buenas noches y buenas suerte' y el resto de oscarizadas. En 'Syriana', el director retrata y dibuja las cloacas del negocio petrolífero a través de cuatro miradas: empresarios, terroristas, espías y analistas financieros. Para ello, se sirve de una estética y un armazón ya utilizados por Steven Soderbergh en 'Traffic', cuyo guión era del propio Gaghan.

Las tramas cruzadas, un montaje sin desaliento y la sobriedad interpretativa son los pilares de este docu-film, un meritorio intento por mostrar la dominación de un poder establecido (y oculto), ya sea la política imperialista de EEUU, las religiones extremistas o la corrupción empresarial. Porque estos tres protagonistas, hijos del mismo padre, son los verdaderos villanos de la película y del mundo real.

Sin embargo, Gaghan, en su intento por contener emociones y buscar la objetividad, se convierte en un ser ajeno a su creación, provocando que las historias, sin excepción, pequen de frialdad. Los personajes asumen los hechos con una vehemencia abrumadora (aunque sea la muerte de un familiar), sin pestañear, maldecir o preguntarse los porqués. Esta tibieza reflexiva se adueña también de Gaghan. Si bien no se le puede reprochar la frescura en mostrar y desvelar, cojea en la resolución con una denuncia demasiado velada.

La comparación es odiosa. El espectador ve 'Crash' y 'Syriana' y sale del cine, en ambos casos, pensando en la película. Con la primera se indigna por la corriente racista que golpea a esta sociedad, se lamenta y, los más optimistas, creen ver esperanza con las primeras nieves. Con 'Syriana' se asume que 'esas cosas pasan' y 'así está montado el mundo'. Ninguna de las dos cuenta algo nuevo, pero la primera golpea y la segunda sólo acaricia. Y esa diferencia duele.

Lo mejor: Las interpretaciones, el guión, su voluntad de denuncia a EEUU

Lo peor: Un montaje a veces deslavazado, sobriedad no significa frialdad... la denuncia se convierte en mera presentación de hechos

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2 Marzo 2006

El mismo amor, distinto dolor

El nuevo mundo  ****

  • Director: Terrence Malick

Intérpretes: Colin Farrell, Q'Orianka Kilcher...

BSO: James Horner

 

Desde la ya lejana 'Malas tierras' pasando por 'Días del cielo' o la más reciente 'La delgada línea roja', Terrence Malick se ha mantenido firme en unos postulados autorales con más detractores que acólitos. Como ya ocurrió en su momento con la nouvelle vague francesa de los Truffaut, Godard, Rommer o Chabrol. Malick, como ellos pero en solitario, apuesta por una libertad de expresión y técnica que no se arrastra por los páramos de lo establecido y le acerca a las creaciones de un desmitificado Werner Herzog.

El elogio a la naturaleza, los planos pausados, la voz en off (pausada y profunda), la querencia por el detalle y el cuidado de cada plano vuelven a aparecer en 'El nuevo mundo'.  Y es que Malick, una vez más, ha creado una gran pequeña obra maestra. Una película para ver en silencio y sin impaciencia por la aparente falta de acción.

Lejos de convertirse en una nueva recreación de la conquista de América, Malick utiliza este momento histórico como telón de fondo de un drama de amor épico. Que no engañe el título, el nuevo mundo no es América, sino lo que descubre su protagonista, Q'Orianka Kilcher.

Lo mejor: Todo.

Lo peor: Nada.

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19 Febrero 2006

Aliento frente a la mordaza

Buenas noches, y buena suerte ****

  • Director: George Clooney

Intérpretes: David Strathairn, George Clooney...

BSO: Varios

 

En 'Fahrenheit 451', la novela de Ray Bradbury que luego sería llevada en 1966 a la gran pantalla por Truffaut, uno de los personajes decía: "En el silencio, nuestro susurro puede ser oído". En una época en la que la televisión cabalga a lomos de la mordaza, George Clooney recuerda que esa vergüenza histórica ya reinaba en los años 50. El director nos muestra que, entonces, en ese 'silencio' engendrado por el miedo, hubo un hombre, un periodista, Edward R. Murrow, cuyo 'susurro' (o grito) 'pudo ser oído'.

'Buenas noches, y buena suerte' es una película directa, sin árboles que puedan ocultar el bosque, tenaz, sobria, contundente... Es un aliento, en blanco y negro, entre las operetas de fuegos de artificio. Clooney retrata (con una cámara inquietante, unos diálogos trabajados y un puñado de buenos actores) las sospechas, engaños e intentos de censura que la sociedad norteamericana (y en concreto, la profesión periodística) tuvo que soportar en los años de la 'caza de brujas' orquestada por el senador McCarthy.

Sin embargo,  escarbando en los combates verbales y en el afán por la verdad que movió a aquellos hombres, se esconde una descarnada denuncia a unos 'métodos' políticos y empresariales que siguen enfermando a los poderes fácticos hoy en día. "Disentir no significa deslealtad", dice Murrow frente a las cámaras de la CBS. Un dardo envenado al 'si no estás conmigo estás contra mí' popularizado por gobernantes del siglo XXI, desde la Casa Blanca hasta La Moncloa.

Lo mejor: David Strathairn, la fotografía, el guión.

Lo peor: Demasiado breve.

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14 Febrero 2006

BSO: UN AÑO DE LUCES Y SOMBRAS

El 2005 quedará en la historia de las Bandas Sonoras Originales (BSO) como la estancia más lúcida de JOHN WILLIAMS. El maestro de la ostentación orquestral firmó, a sus 74 años, cuatro de las partituras más rotundas del pasado año: 'Star Wars: episodio III', 'La guerra de los mundos', 'Munich' y 'Memorias de una geisha'.

Pero el acuciante deseo de Williams por dilatar su ya desmesurado curriculum (al que hay que sumar dos nominaciones para los Oscar de este año), se convierte en un espejismo si analizamos un año que no ha sabido mantenerle el pulso. Al margen de nueve o diez títulos, la música sufre los mismos sintomas de estancamiento que el cine. El vicio al efectismo y a los artificios ha calado, incluso, en nombres como Danny Elfman, Vangelis o Harry Gregson Williams.

LO MEJOR

- 'Munich, 1972' ('Munich', de John Williams)

- 'Becoming a Geisha' ('Memorias de una geisha', de John Williams)

- 'Antrozous' ('Batman begins', de Hans Zimmmer y J. N. Howard)

- 'The ferry scene' ('La guerra de los mundos', de John Williams)

-'Beauty killed the beast' ('King Kong', de James Newton Howard)

- 'Where is Mr. Barrie?' ('Finding Neverland', de Jan AP. Kaczmarek)

 

LO PEOR

- 'Alexander', de Vangelis

- 'La isla', de Steve Jablonsky

- 'Charlie y la fábrica de chocolate', de Danny Elfman

- 'El reino de los cielos', de Harry Gregson-Williams

- 'Las crónicas de Narnia', de Harry Gregson-Williams

 

DECEPCIÓN

- 'Million Dollar Baby', de Clint Eastwood

- 'Cinderella man', de Thomas Newman

- 'Sin City', de John Debney y Graeme Revell

- 'Una historia de violencia', de Howard Shore

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