Todos nos enfrentamos en la vida a decisiones angustiosas, elecciones morales. Algunas son a gran escala, aunque la mayoría de esas decisiones son sobre asuntos banales. Pero nos definimos a nosotros mismos según las decisiones que hemos tomado. En realidad, somos la suma total de nuestras decisiones. Las cosas suceden tan imprevisiblemente, tan injustamente. La felicidad humana no parece haber sido incluida en el proyecto de la creación. Somos sólo nosotros, con nuestra capacidad para amar, lo que damos sentido al universo indiferente. Y sin embargo, la mayoría de los seres humanos, parecen tener la habilidad de seguir intentándolo, e incluso de encontrar la felicidad en las cosas sencillas como, su familia, su trabajo, y en la esperanza de que las futuras generaciones puedan comprenderlo mejor.
Este monólogo, recitado por el filósofo positivista Sr. Levi, cierra una de mis pelis favoritas: Delitos y faltas.
Viene bien leerlo de vez en cuando, como el lema de manhattan, blog bastante chulo: "si no persigues tus sueños, te alcanzarán tus pesadillas". .
Y ahora, si queréis, un poquito de música:
nothing's created, nothing's destroyed. Todo se transforma. No he escuchado nunca una verdad mayor. Esta letra es para aprendérsela. Que genio el amigo Jorge.

