Este tema cierra una peli que bien podría firmado Woody Allen, si en vez de neoyorquino hubiese sido porteño. Se titula "no sos vos, soy yo". Muy recomendable. Muy chulo el "sample" de stay que hace Drexler en sus conciertos antes de empezar "sea"
Cuál es la mayor mentira que jamás te has contado. Ésa que te costó mucho contarte porque sabías que te costaría muy poco creerte. No vale cuando dijiste que era la primera vez que te pasaba, porque ahí creíste estar engañando. Tampoco cuando dijiste sí quiero, porque ahí sólo engañabas al cura. Ni cuando dijiste te echo tanto de menos, porque ahí engañaste a domicilio. Me refiero a la mentira íntima más gorda, fea y cochina que jamás te haya colado tu propia ilusión en su acepción más ilusa. Déjame darte alguna pista. La venden por horas, por metros cuadrados e incluso por años trabajados. Existe la social, la privada, la personal y hasta la jurídica, aunque creo que esta última es un poco como Dios, todo el mundo la menciona, pero muy pocos parecen haberla visto. Y también como en ese caso, nadie está a salvo de su amparo, sobre todo porque en algún momento, todo el mundo ha necesitado pensar que existe.
Estoy hablando de esa mentira con la que cada vez es más divertido convivir. Estoy hablando de la gran mentira íntima al alcance de todos los bolsillos. Estoy hablando de eso a lo que llamamos seguridad.
No hay nada más mentira que estar seguro de algo. Ni nada más peligroso que estar en posesión de la verdad. En su versión cotidiana, nada peor .. que tener razón. La gente que tiene respuestas para todo llegan a presidente de los Estados Unidos, así que ándate con cuidado. Y la gente que tiene preguntas para todo son las que inventaron las vacunas conocidas, así que toma nota. Asegurarse, un verbo detrás del cual se nos ve la pluma de la ignorancia, el plumón de la idiotez y el plumero del miedo.
Lo peor es que, como militante de la venta a discreción, te puedo asegurar que no hay industria más rentable que la del miedo. El miedo es impersonal, transferible y terriblemente contagioso, se propaga sin costes de transporte y encima, con cada contagio, va mutando el virus, con lo que se hace cada vez más imposible su erradicación definitiva.
Al fin y al cabo, qué hay de malo en arriesgarse. O mejor, qué hay de bueno en no arriesgarse. Sufrir de lo mismo que sufrimos ya, pero más tarde. Seguir como estábamos, pero con menos tiempo para estar como estábamos. En definitiva, estar peor que estábamos, pero encima creyéndonos que estamos igual.
Arriesgarse es enfrentarse a decibelios de envidia. Sufrir de sordera ante el qué dirán. Pero es que es comprensible que genere envidias alguien que decide atenerse a las consecuencias de vivir la vida de uno, y no la de los demás.
A cada instante, una gran parte del mundo está a punto de casi todo. Él a punto de llamarla, ella a punto de cogerlo, el otro pensando si debería, aquella decidiendo si lo hace o no. Malos a punto de ser buenos, buenos a punto de hacerlo peor. Oportunidades a punto de crisis, trabajos a punto de paro, relaciones a punto de caramelo, infidelidades a punto de perder su fe. Todos paralizados por no plantearse qué es lo peor que les puede pasar, qué es lo mejor que les puede dejar de pasar.
Hoy rompo todas mis lanzas por aquellos que se arriesgan.
Todos nos enfrentamos en la vida a decisiones angustiosas, elecciones morales. Algunas son a gran escala, aunque la mayoría de esas decisiones son sobre asuntos banales. Pero nos definimos a nosotros mismos según las decisiones que hemos tomado. En realidad, somos la suma total de nuestras decisiones. Las cosas suceden tan imprevisiblemente, tan injustamente. La felicidad humana no parece haber sido incluida en el proyecto de la creación. Somos sólo nosotros, con nuestra capacidad para amar, lo que damos sentido al universo indiferente. Y sin embargo, la mayoría de los seres humanos, parecen tener la habilidad de seguir intentándolo, e incluso de encontrar la felicidad en las cosas sencillas como, su familia, su trabajo, y en la esperanza de que las futuras generaciones puedan comprenderlo mejor.
Este monólogo, recitado por el filósofo positivista Sr. Levi, cierra una de mis pelis favoritas: Delitos y faltas.
Viene bien leerlo de vez en cuando, como el lema de manhattan, blog bastante chulo: "si no persigues tus sueños, te alcanzarán tus pesadillas". .
Y ahora, si queréis, un poquito de música:
nothing's created, nothing's destroyed. Todo se transforma. No he escuchado nunca una verdad mayor. Esta letra es para aprendérsela. Que genio el amigo Jorge.
(SUGERENCIA: La lectura de esta entrada es mucho más gratificante si escuchas el sonido que sale al reproducir este video. A ver si el marques me enseña a poner audio a las entradas que quiero inventar un género audiovisual nuevo: la audioentradadeblog, podría llamarse)
BESO, s. Palabra inventada por los poetas para que rime con "embeleso". Se supone que designa, de manera general, una especie de rito o ceremonia relativos a la buena comprensión; pero cómo se practica es algo que este lexicógrafo no sabe.
(Bierce, Ambrose: El diccionario del diablo).
Este diccionario será en el futuro objeto de una entrada, que se lo merece.
Tengo un amigo por ahí que va a rodar una historia sobre los besos. Interesante. Desde que lo supe, le estoy dando vueltas. A mi no sólo me gusta la venta. También me gusta (y mucho más) la magia, Woody Allen, comer y beber bien, Paul Auster, el tenis, Louis Armstrong, , y los besos.
No sé quien inventó los besos, ni como se preguntaba Victor Manuel, adonde irán los que no damos, los que guardamos. ¿Por que los necesitamos? ¿que nos aportan? Desde un punto de vista terrenal, los cientificos dicen que provoca que liberemos oxitocina, que es la hormona que viene a provocar que tanto las nenas como los nenes sintamos gustito.
A mi me gustaría dar un enfoque más romántico: he observado que los besos funcionan de forma inversa al resto de cosas en la vida; me explico: si comes mucho, llega un momento que te saturas. Con cualquier otra actividad, si la repites muchas veces, también acabas cansándote. Con los besos no ocurre así: cuanto más besas, mas quieres besar. Y si besas poco, pues la cosa se enfría y cada vez besas menos. Esa es mi opinión.
Como todo el mundo sabe las opiniones son como el ombligo: todo el mundo tiene uno, pero ¿para que sirve?. Pues aqui está mi ombligo, que pa eso mi blog!
En fin, queridos audiolectores, les deseo muchos besos en su vida, que seguro que así vivirán mucho más felices. Y los que no besen, que construyan sueños alrededor de ellos, y se deleiten con el toque de trompeta de este maestro.
Por último, a los inadaptados sociales y con problemas para entablar relaciones, dos humildes consejos:
1. Espabilense por Dios que la vida son dos dias y ya se les ha ido uno.
2. Uva y queso sabe a beso. El sabor puede ser que sea cierto, lo que pasa es que la oxitocina en estas circunstancias no rula. En fin, ya saben, a correr!.
Sobre mi: Hola. Soy un (muy buen) vendedor que toca la guitarra (un poco regular), juega (bastante bien) al tenis, escribe (muy malos) relatos, y ha hecho (pésimos) programas de radio. Según tengo entendido, mi mayor habilidad es que tengo pocos momentos aburridos, algo que pueden disfrutar aquellos que están a mi alrededor.
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