En el próximo mes de octubre se estrenará la primera parte de “Che”, una película del director Steven Soderbergh y en noviembre se estrenará la segunda película.

En el festival de Cannes se han podido ver las dos juntas lo que me hace caer en una curiosidad: Al terminar la primera parte había dos horas y media de descanso en el vestíbulo cuando uno se da cuenta de ¡Oh, sorpresa! Había preparadas unas bolsitas con la palabra Che en las que había un sandwich, una chocolatina, una botella de agua y una servilleta de papel. Es la primera vez que dan la merienda en una película como cuando éramos pequeños, con la diferencia que antes había que traérselo desde casa. Sería una buena idea que ahora en lugar de palomitas se repartiera la merienda cuando vas a ver una película.
Hablando ya de la película en sí. Che, la primera parte francamente bien. El director Sodenbergh acierta contando la película en dos tiempos. El primero, en tiempo real durante el inicio donde se cuenta la llegada trinfal del Che a Cuba, la guerra, Sierra Maestra, etc intercalando imágenes de ficción con otras tipo documental como el discurso que dio el Che en 1964 en la Organización de las Naciones Unidas en el que incluso se llega a intercalar al Che real con imágenes de Benicio del Toro en esta larga entrevista en blanco y negro.
La película muestra un gran ritmo ya que se intercala con la guerra y le revolución. Esta primera parte termina con la entrada triunfal del Che y los suyos en La Habana y la huída de Batista. Hasta aquí la primera parte.

La segunda parte comienza con la llegada a Bolivia por lo que se suprimen varios años en los que pasaron muchas cosas y con la llegada a Bolivia no se sabe de dónde sale la información de lo que allí pasó, ya que muchos de ellos murieron. Esta segunda parte se muestra como muy aburrida ya que desde el primer momento sabemos que muere, por coherencia histórica, pero además en la narración se empeñan en contar su muerte antes de tiempo. Otro aspecto que muchos se pregunta es por qué la figura del Che eligió en sus últimos años hacer la revolución en Bolivia y no en Montevideo una guerrilla urbana. La verdad que la película resulta un poco cutre, tremendamente aburrida. Vean sólo la primera parte, la segunda no merece la pena. Créanme.
La gran pregunta es ¿cómo está Benicio del Toro? Pues mal. Todos están mal en esta película porque todos quieren hacer el personaje que interpretan, con los mismos gestos, las mismas miradas... ¡¡Pero si hoy en día al Che Guevara no lo recuerda la gente!! Nadie recuerda cómo se movía, cómo hablaba el Che.





O sea, que la parte en que Fidel se queda en La Habana y su hermano Raul y el Ché se ocupan cada uno de una mitad de la isla, llevando a cabo sus crímenes de guerra con miles de ejecuciones en nombre de un régimen todavía no instituido, esa parte, la han obviado. Así se escribe la historia. Pobre Cuba. Entre Batista, Fidel y los yanquis (a los que Fidel les alquila el territorio donde se encuentra esa vergüenza de la humanidad llamanda Güantánamo) nunca ha podido vivir en paz. Deseemos lo mejor para ella en el futuro.