Sobre Magic Mike y el retorno de Matthew McConaughey

El festival de Locarno tiene tres características fundamentales: las películas que se proyectan en la Piazza Grande y el resto de películas en diferentes secciones en otro local.

Las características son esas, Piazza, la incomodidad y el masoquismo. Me explico: en la Piazza duras sillas sin brazos. El resto de películas, en un Palacio de Deportes, duras sillas, apelotonamiento y nadie protesta. Y finalmente, cuando llueve y hay tormenta que, desde que empezó el festival es todos los días, la proyección en la sala no se interrumpe. ¡Lo juro por mi madre! Aguantan la lluvia torrencial. En la parte de atrás se ponen los que tienen paraguas y en la parte de delante, los que llevan chubasquero. Y estoy hablando de unas 6000 personas absolutamente masoquistas.

Vamos con las películas en general. Hay un producto que no es una fea película, que no es una aburrida película, que no es una desagradable película, porque eso invitaría a que la consideraba película. Es una estupidez pagada por todos nosotros, por una rica autonomía como la Xunta de Galicia y una televisión como la gallega mantenida por nosotros. Esa cosa tremenda se llama ARRAIANOS.

Mirando hacia atrás, una interesante película sobre el mundo de los strippers masculinos, MAGIC MIKE, donde destaca, parece mentira, Matthew McConaughey.

Había curiosidad por ver una película, RUBY SPARKS, porque la protagonista y guionista es la nieta de Elia Kazan y los directores son los de la laureada Pequeña Miss Sunshine. Es una película que podríamos decir basada en el hombre que se enamora de su obra, sólo que a este escritor le cambia el personaje y lo cambia de forma de ser cada vez que escribe un folio.

Pero el festival está resultando flojito y una verdadera lata lo de las tormentas.