Sobre el tinglado en la proyección de 'Los niños salvajes' en el Festival de Málaga

Antiguamente se fundía una bombilla y la cambiaban y volvía la luz. Menos antiguamente se quemaba la película y sobre la pantalla se veía lo quemado. Pero llegó la era digital. Yo recuerdo cuando le preguntaban a alguien qué era digital, te contestaban: “que utiliza un código binario, es decir 0 y 1”, y tú mirabas al que te lo había dicho y decías: “ahhhhh”.

Este preámbulo es porque le han hecho una señora faena a Patricia Ferreira, la directora de la película Los niños salvajes, que se estaba proyectando a falta de 20 minutos para el final. La proyección es digital y ha ocurrido una desincronización.

Al ser digital, desde un ordenador lejano puede llegar hasta a un señor que esté de guardia las 24 horas al día en Los Ángeles para tratar de arreglar fallos, porque las máquinas, carísimas, se estropean igual que las tostadoras de pan. Porque toda máquina tiene fallos algún día y en Cannes, por ejemplo, ha habido el mismo fallo en una proyección.

El tema es complicado de arreglar, porque tienen que sacar la copia de un disco duro, enviarla a que la reparen… Fernando Méndez-Leite, del equipo de dirección, con un necesario sentido del humor nos ha ido diciendo que faltaba 1 minuto, 5 minutos, 10 minutos, 15… Al final ha sido más de hora y media de espera y la solución ha sido copia en el viejo y tradicional sistema DVD.

Se hará otro pase más tarde. El equipo de la película, bastante fastidiado, está dando la cara y hará dos ruedas de prensa: una después de esta proyección y otra después de la otra proyección. Hay que agradecer las explicaciones del Festival, pero más el comportamiento del público, que lo ha aceptado todo sin protestas.

Mi ética me impide, de momento, juzgar la película.