Sitges es ya uno de los festivales más importantes

Lo que yo de esta 43 edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges, por encima de todo, es la enorme afluencia de público a todas las sesiones, bueno a la de las 08:30 de la mañana no tanto. El estilo es el apuntado tantas veces y es un sentimiento poular: demasiadas películas, demasiadas secciones, demasiados jurados. Pero es el estilo. Como San Sebastián tiene un estilo creado por Diego Galán y continúa año tras año con otros directores, o Locarno, donde el nuevo director ha desnaturalizado y se ha cargado lo más simbólico de ese festival: las proyecciones en la Piazza Grande.

Sitges es fiel a ese esquema y hay secciones que, desde otro punto de vista, quizás sean para otro tipo de público al que le gustan y que asiste como puede ser Animat o Casa Asia. Son bonito los premios a carreras como son La máquina del Tiempo o las célebres “Marías”. También hay un sentimiento muy general que es “qué pocas películas fantásticas hay”.

El ser jurado de una sección me impide hablar de las películas que tengo que juzgar pero en su día hablaré de algunas muy majas que he visto.

Por otra parte lo que me dicen, lo que me cuentan es que está habiendo un pequeño caos organizativo, que a mí no me afecta.

Pero lo realmente importante es que se celebran 43 años de un festival que le convierte en su especialidad en el mejor del mundo y, si lo metemos entre los generales, es uno de los más importantes de Europa. Sitges es un nombre que se relaciona inmediatamente, entre los aficionados al género, con vampiros, zombies, gore, aparecido, thrillers y con películas sencillamente policiacas.