Se acabó el Festival de Gijón

Ha terminado la 47 edición del Festival de Cine de Gijón. Es el último del año. Tiene un merecido prestigio y el tono medio de las pelícuals presentadas está francamente bien. Evidentemente es un cine que no llegará jamás al top manta.

El jurado ha hecho unas componendas muy extrañas. Darle un premio a la Direccion Artística a Mal día para pescar es como un premio para compensar no sé qué, quizá la buena interpretación de Gary Piquer y realmente la Direccion Artística sí logra crear un ambiente.

Muy bien el premio especial del jurado a El rey de la evasión, de Alain Guiraudie, una enteretenida película con una comunidad gay en un pequeño pueblo rural francés. Puede ser esa película francesa que triunfa en toda Europa, incluso en España como ocurrió con Bienvenidos al Norte y antes con La cena de los idiotas.

La mamarrachada es darle el premio al mejor director a una inútil Lynn Shelton por Humpday. Toda en primeros planos porque no sabe.Un argumento imposible y encima premia ex aquo a los dos intérpretes ¡Claro! ¿En primer plano quién está mal?

Lo absurdo es el primer premio a La Pivellina y encima premio a la mejor actriz y eso que es una película en la que está casi siempre de espaldas porque es ese cine independiente que son o esos primeros planos o cámara fija o, como aquí, cámara en mano sobre las espaldas mientras andas. Es una peliculita mona de un trozo de vida cotidiana en un circo cutre y una señora que adopta una niña abandonada de dos años. Lo digo jamás al top manta.