Tarantino en Cannes

Quentin Tarantino es una estrella.
Llega a Cannes y hace una rueda de prensa multitudinaria. Sus fans, tres o cuatro, que se rien durante toda la película. El resto se aburrió como las célebres ostras.
La película, Death Proof, habíamos leido hace tiempo que era un programa doble a medias con Robert Rodríguez y que no había funcionado nada en el estreno de EE.UU. Entonces montaron la teórica de que el público no estaba acostumbrado a eso.
Yo creo que con las dos primeras horas se aburrieron lo suficiente.
Y así, sale la de Tarantino y dentro de poco la de Robert Rodriguez.

Examinemos la obra de Tarantino: deslumbra con Reservoir Dogs, aunque nadie se para a pensar en el tiroteo final ¿quién mata al último?
A continuación más películas: ¿quién las recuerda? Nadie.
Por lo tanto, Tarantino tiene mucho de bluf.
Y llega Kill Bill, una de las mayores golfadas sólo comparables con las de Peter Jackson porque viendo Kill Bill 2, no hace falta ver la 1 porque lo cuentan todo.

Pero abundemos en la de Death Proof:
¿Qué más me da que esté llena de guiños cinematográficos si me aburro?
Kurt Russell está fenomenal. Es un especialista de cine con un coche asesino con el que quiere matar a chicas. Y lleva en el salpicadero un pato como el de Kris Kristofferson. en “Convoy” pero ¿qué más me da si las primeras 4 chicas que mata solamente hablan, y hablan y hablan durante una hora….?
El segundo grupo de chicas, durante otra hora, hablan y habla y hablan…
Pero los diez últimos minutos son muy brillantes pero claro, aguantar dos horas o pagar la entrada para sólo ver diez minutos… no sé.