LA MAGIA PERDIDA

El cine era mágico. Meliés creó esa magia. Se ha perdido porque somos incrédulos. Sabemos cómo se ha hecho la película, por tanto, no hay magia, hay un ordenador. Lo notamos. Esos ejércitos son mentira, esa pelea ¡No estaban juntos los que peleaban! No miento, Christopher Lee lo contó. Es decir, no nos ilusiona, no hacen que olvidemos que estamos en un cine, no nos reímos, no lloramos. ¡Con lo bonito que es llorar en el cine!
 
Pero de pronto uno coge, en versión restaurada, en blanco y negro e infinita gama de grises LA BELLA Y LA BESTIA de Jean Cocteau y uno vuelve a soñar, en el cine, a maravillarse, a gozar. Gran truco: la cámara lenta, con ella Cocteau hace maravillas. Cortinas que mueven el viento, manos que salen de mesas para servir el vino, tallas de rostros en chimeneas que vigilan. Sabemos que bajo la mesa hay un señor y las tallas son los rostros de actores ennegrecidos, pero lo olvidamos. Es magia, serán condenados como su señor, La Bestia.
 
Ahí había y perdura la magia, la que hace que una industria, muy de vez en cuando, produzca una obra de arte.¡¡¡comprueben el pack Cocteau, con ORFEO, además!!!Disfrutarán.