La Policía italiana ha arrestado a catorce personas, trece médicos y al propietario de la clínica privada Santa Rita de Milán (norte), en el ámbito de una investigación por fraude contra la sanidad pública, homicidio voluntario agravado y lesiones graves a los pacientes. Dos de los detenidos han sido encarcelados y el resto permanece bajo arresto domiciliario, entre ellos el ex director de la clínica y el propietario de la misma.
Los italianos se desayunan periódicamente con terroríficas noticias sobre hospitales que no funcionan y casos increíbles de negligencias médicas, pero lo de ayer marcó un hito. La clínica privada Santa Rita, de Milán, concertada con la seguridad social, ha realizado decenas de operaciones que no eran necesarias sólo para sacar dinero a sus pacientes, la mayoría ancianos, y a la sanidad pública.
En total, el fraude ascendería a 2,5 millones en el 2005 y el 2006. La Fiscalía, que acusa a 18 personas, entre dirigentes y médicos, ha detenido a 13 facultativos. Calcula que los casos bajo sospecha son noventa, y cinco de ellos habrían acabado incluso con la muerte de los pacientes. De este modo, las acusaciones incluyen también la de homicidio voluntario.
Dos de los doctores han sido enviados a prisión, mientras el resto permanece en arresto domiciliario. Los encarcelados son el responsable de la unidad quirúrgica torácica, que se definió a sí mismo en un mensaje de móvil como «el Arsenio Lupin de la cirugía», y otro miembro de su equipo. Es en este servicio donde se habrían registrado las cinco muertes, de personas entre los 65 y los 85 años.
No obstante, los acusados se reparten en varias áreas -ortopedia, neurocirugía, otorrinolaringología, anestesia y urología- pues muchos especialistas habían sido contratados precisamente por su disponibilidad a prestarse a tales prácticas.

