
Hoy está complicado hablar de un único estreno; no hay ninguna película que especialmente me llame la atención, pero quizá por la combinación director/actor me quede con Un buen año.
El tándem Ridley Scott/Russel Crowe se vuelve a encontrar después de Gladiator (2000). Les acompañan la bellísima francesa Marion Cotillard, que ya nos enamoró en la deliciosa Big Fish (2003), y Albert Finney.
Es la típica historia de una persona empeñada en que el trabajo sea lo único que le ocupe la vida que, por un casualidad, tiene que pasar algún tiempo en un entorno completamente distinto al suyo y descubre lo falsa y vacía que es su vida.
En concreto, Max Skinner (Crowe) un tiburón de las finanzas -displicente, competitivo, asqueroso- y adicto al trabajo hereda un viñedo en la Provenza y su único pensamiento es venderlo y sacarle una buena tajada. Claro, los paisajes, la tranquilidad y la presencia de Fanny (Cotillard), una bella mujer, provocan una crisis en su escala de valores.
Imagino que predecible, pero al menos cuando uno vaya al cine sabrá lo que se puede encontrar. Como siempre, más información en la web oficial.

