Ni la muralla China ni el pandero de Queen Latifah, la trasera de Britney Spears cubre perfectamente un mapa mundi. Estas fotos, que algunos de vosotros me habéis pasado, tienen en común el desagradable hecho de que nuestra Britney no se cuidó en absoluto tras sus partos. Es obvio... si no se ocupa ni de sus hijos ¿para qué ocuparse de sí misma?
La que un día fue reina del pop luce celulitis sin complejos, sin embargo, estas fotos, que ya tienen algunos meses, no reflejan fielmente la realidad actual.
Dicen que se ha operado para quitarse esos churrascones que la resbalan por las caderas.
Hombre, un poco de dieta y sería suficiente, pero poderoso caballero es don dinero. Resulta mucho más fácil pasar por el quirófano que hacer un esfuercillo y complacer a los numerosos fans.
¿Es acaso la visión de estos morcillámenes porcinos la causa de su depresión? Lo digo porque la menda no está mucho peor y eso no me lleva a las drogas. Es más, casi me produce regocijo complacerme con esta visión mundana, tan alejada de la irreal Britney de cintura imposible. Cachis, es que los años no pasan en balde.


