Me confratulo porque Brit va por el buen camino... ay, ¡dios quiera que se le mantenga este espíritu hogareño! El portal 24horaslibre.com ha publicado un artículo que dice que "Britney Spears desea dejar la música y dedicarse a sus hijos".
Me alegro y me sorprende, para bien, el hecho de que Anthony Hopkins haya decidido salir en su defensa porque él también tuvo una vida alegre cuando era joven.
Sin embargo, señor Hopkins, (sí, ya se que el Sir no va a leer este blog, que es demasiado importante para estas cosas), tengo que decirle que no hay justificación para que alguien de 25 años y con dos hijos beba y se drogue en las fiestas de sus "amigos".
Creo que uno debe pasárselo bien en la vida y, dado que vivimos dos días, ¡qué menos que gozarlos! Pero lo cierto es que el cómo pasemos por esta vida no puede medirse con el número de cogorzas y orgías por en las que hemos estado.
Los momentos de calidad en la vida se miden en pizcas de felicidad, ya que la FELICIDAD COMPLETA es un absurdo. Feliz con mayúsculas son los idiotas.
Y no, no estoy llamando idiota a Britney.

