Claro, ahora dedica su tiempo a rehabilitarse de tanta fiesta, de tanto desmadre, alcohol y drogas. Britney acude al pijicentro desintoxicador con peluca para que no veamos la desidia que le ha llevado a su actual situación. Hay quien dice que se rapó el pelo para evitar un control de drogas, pero dado que su cabellera es teñida, poca cosa se colige de este asunto a no ser que se lo arranquen de raíz.
Da igual, en este lugar, donde por supuesto ya ha encontrado novio, deberán a enseñarla que a las fiestas se va merendado, con el pis hecho y con bragas, que en esta vida nunca se sabe.
Deberán enseñarla a no pegar a los periodistas que la siguen, que aunque le moleste, eso tiene delito.
Deberán enseñarla a elegir bien a sus amistades.
Deberán enseñarla educación vial: que sus hijos tienen que ir en el asiento de atrás, bien atados en sus asientos de seguridad.
Deberán enseñarla a tener más respeto a sus fans.
Pero lo más importante que tiene que aprender Britney, y por ella misma, es a tenerse más respeto a ella misma.
Y para recordar los buenos tiempos, ahí va eso:

