El indescifrable lenguaje usado por una pareja de concursantes

«Mi madre cocina mejor que la tuya» lleva en pantalla ya tres semanas. Este martes ofreció una nueva entrega de la que es la Mi madre cocina mejor que la tuya segunda temporada del programa. El espacio, presentado por Santi Millán, se estrenó con un 11,6% de audiencia y un total de 1.331.000 espectadores. En su estreno, el programa se tuvo que enfrentar a las críticas que acusaban al programa de machista con ciertas afirmaciones sobre las «pechugas» de Alba Carrillo y Noemí Salazar, jugando con el doble sentido. El concurso es heredero del formato con el mismo nombre que Cuatro emitió en sus tardes de lunes a viernes entre marzo y agosto de 2014 y que estuvo presentado por el chef Sergio Fernández. Cuatro años más tarde, Mediaset opta por darle un nuevo enfoque y recuperarlo para el verano, en el que tal y como ha confirmado este medio tendrá cuatro entregas. En cada edición del programa compiten cuatro parejas de padres o madres e hijos divididas en dos equipos: uno capitaneado por Pepa Muñoz, cocinera invitada en varios programas del exitoso formato de TVE «MasterChef» y el otro por Rodrigo de la Calle, de contrastada experiencia televisiva y que ha presentado espacios en cadenas como Nova, de Atresmedia, o Canal Cocina. En la noche de este martes compitieron en «Mi madre cocina mejor que la tuya» la pareja formada por Paca y Germán, la compuesta por Teresa y Jesús y la formada por Sara y Ana, ganadoras la semana pasada. Paca es una ama de casa de 54 años que vive junto a su hijo Germán, de 31, al margen de las comodidades el siglo XXI en una casa sin luz ni agua corriente. Teresa, de 58 años, llegó acompañada de su hijo Jesús, de 31, un showman adorado por su madre. Por último, el programa recibió a Angelita, de 66 años, y a Déborah, de 44, encantada de encontrarse con su admirado Juan Echanove, uno de sus mitos. La edición de este martes de «Mi madre cocina mejor que la tuya» estuvo cargada de tensión en todo momento, con los gritos y las prisas que ya vienen siendo habituales en este programa. No es de extrañar este ambiente si se tienen en cuenta los 6000 euros que están en juego en este «talent show» culinario. Ana y Sara, madre e hija, fueron sin duda las concursantes que más espectáculo dieron durante la noche, pero de poco les sirvió. Madre e hija se comunicaban en un lenguaje propia («coge la puchurreta, mama»), y la hija animaba a la madre cuando usaba el cuchillo: «Zasca, zasca, zasca». Sara, histérica, le gritaba a su madre y la animaba sin dejar hablar a los contrincantes. Tras una última fase de infarto Juan Echanove, el juez último del programa, se tiró un buen rato deliberando, calibrando el trabajo de los concursantes. Finalmente el actor decidió que serían Teresa y el showman Jesús los que se marchasen a su casa con 6000 euros en el bolsillo.
a entrada fue publicada en Noticias, Play y etiquetada . Guarda el enlace permanente.