Crítica de «Bienvenidas a Brasil»: Despedida de soltera

Valoración de ABCPlay El nivel de humor grosero se reserva para un par de lamentables escenas de fiesta que parecen sendos anuncios de Río de Janeiro como capital del turismo sexual Antonio Weinrichter Cuatro amigas se reúnen después de unos cuantos años para asistir a la boda de una. ¿Estamos ante otra apropiación femenina de ese género (pónganle el prefijo sub-) de comedia masculina cuyo título empieza por «Resacón en…»? Pero eso ya lo hizo «Plan de chicas», en donde además eran negras y salía Tiffany Haddish. Aquí no sale Tiffany y el nivel de humor grosero se reserva para un par de lamentables escenas de fiesta que parecen, «party», «party», sendos anuncios de Río de Janeiro como capital del turismo sexual. Ni les cuento el episodio que viven después en una favela: los tópicos sobre Brasil siguen pesando como una losa sobre toda la película, y tal parece que alguien del equipo decidió rodar allí para hacerse un plan de vacaciones o algo. Nuestras amigas huyen de Río para salvar sus vidas y recorren en coche las enormes distancias del país «brasileiro»: cada persona o paisaje que pudieran encontrar tendría más interés que ellas. Solo un director carente de talento sería incapaz de sacarle partido a semejante «road movie». Mientras tanto, el padre del novio supera los tópicos del suegro y se convierte en un monstruoso dictadorzuelo: como el actor es bueno -es lo mejor del reparto-, la película se queda demasiado tiempo con él y su comando de torturadores, olvidando que debería hacernos sentir algo de empatía con las chicas en fuga. Y así todo. Y encima un cónsul, personaje memo sin igual, se permite citar «La aventura es la aventura», ejemplo de película comercial francesa que al menos conseguía eso de la empatía y la risa… aunque iba de machirulos. Lo de que sean mujeres, y acosada al menos una de ellas, le basta a esta; no sé si a nosotros.
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