J. A. Bayona pisa la huella de Spielberg en un Hollywood al que le gustan los directores españoles

En ese mundo futurista y dominado por la ciencia de la clonación que plantea «Jurassic Park», Juan Antonio Bayona (Barcelona, 1975) parece haber transmutado en Steven Spielberg. No es una exageración chovinista, es una constatación que la crítica pone encima de la mesa tras la primera proyección de «Jurassic World: El reino caído», que el español ha dirigido bajo el auspicio del hombre que creó «Parque Jurásico» en 1993. Una piedra más en el éxito que los cineastas españoles están construyendo en Hollywood. «Es curioso que en mis anteriores películas me decían que se notaba la influencia de Spielberg, y ahora que he hecho una película con él me dicen que se nota mucho mi mano», cuenta divertido el catalán en la presentación mundial del filme, que ayer se celebró en Madrid. Esa mano de «autor» dentro de una aventura de evidente espíritu comercial se nota en el «toque Bayona» que ya vimos en «El orfanato» o «Un monstruo viene a verme». La querencia por el mundo de los miedos infantiles y el temor que evoluciona a medida que desaparece la inocencia. En «Jurassic World: El reino caído» eso se resume en una escena de la que el cineasta se muestra especialmente orgulloso, cuando la pequeña protagonista se esconde en la cama y el dinosaurio se cuela por la ventana en forma de sombra que acecha: «Estoy muy contento de esa escena porque después culmina en una batalla de dinosaurios en el cuarto, y recreo lo que tantos niños han jugado con sus figuras de dinosaurios. Además, cuando Spielberg la vio, me miró y me dijo que se había “acojonado”», relata. La relación con Spielberg es una constante en el discurso de Bayona. No todos los días se trabaja con el llamado «Rey Midas de Hollywood». «Cuando te pones al servicio de una entrega así, ya sabes cuál es su adn y sus límites, y nunca me quise salir de ellos», explica sobre el encargo que recibió, y continúa: «No es igual crear una historia original mía que unirte a una saga en la que tienes que buscar una unidad de estilo y ponerte a su servicio para tratar de hacer el mejor “Jurassic” que se haya hecho. Y ahí tuve mucha libertad y nadie me cortó las alas. El propio Spielberg me “empoderó” de manera similar a lo que hizo Guillermo del Toro en “El orfanato”», presume. De hecho, guarda como una de las cosas «más bonitas» de haber trabajado en este filme cuando, en las secuencias clave de la historia, su mirada enfocaba el lugar al que miraba el productor: «Ver que coincidíamos en esos puntos clave me hizo sentirme enormemente feliz», confiesa, mientras Chris Pratt y Bryce Dallas Howard, que lo escoltan en la presentación en Madrid, aplauden a un director al que califican como «nuestro profesor de cinematografía». Pioneros y maestros J. A. Bayona no es el primer director español en liderar un proyecto para un gran estudio de Hollywood, aunque sí ha sido el que mayor presupuesto ha manejado. En los últimos años, cineastas como Rodrigo Cortés, Nacho Vigalondo o Jaume Collet-Serra han dirigido a actores de primer nivel, ya fuera en coproducciones o en encargos de las «majors». «El mundo se ha convertido en un lugar más pequeño y, a base de cruzar imaginariamente algunas líneas, se acaban por borrar. Hay una generación de cineastas que hacemos las cosas como podemos. No creo que haya una vocación de rodar fuera o para el mercado internacional», explica Rodrigo Cortés, que también fue noticia ayer con el anuncio de la fecha de estreno de su nueva película, «Blackwood». Pero antes de la llegada de esta «nueva generación», un puñado de cineastas españoles ya abrió camino dirigiendo a los actores cuyas huellas marcan el Paseo de la Fama de Sunset Boulevard. Nombres como José Luis Borau, que en 1983 viajó a EE.UU. para dirigir a David Carradine en «Río abajo»; o Fernando Colomo, que estuvo con Harvey Keitel en «El caballero del dragón»; o Javier Elorrieta, que hizo lo propio con Sharon Stone en «Sangre y arena», aunque estas últimas eran producciones patrias. Y es que asentarse en la industria más poderosa del mundo no es sencillo. Un prestigio del que sí gozan técnicos y creativos españoles, como Eduard Grau, director de fotografía que ha trabajado en cintas como la premiada «Un hombre soltero», de Tom Ford, entre tantas otras, o Roque Baños, que ha puesto música a decenas de películas de Hollywood y es habitual de Spike Lee. «La valoración de los técnicos españoles es mayor fuera de la que tenemos dentro, y esto lo ves cuando haces coproducciones», asegura un productor habituado a trabajar en Europa. «No está mal sacar pecho, tenemos mucho talento en este país», presumió J. A. Bayona tras traer a España la premier mundial de su película. Un hito, el de un español en una supreproducción de Spielberg, tan explosivo como el de la mejor de las escenas de acción de «Jurassic World».
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