Las indiscretas preguntas de Lucía Etxebarría que enfurecieron a Rappel

Ven a cenar conmigo. Gourmet edition Este martes llegó la segunda entrega de la edición VIP de Ven a cenar conmigo , un singular y divertidísimo spin off del concurso gastronómico de Cuatro pero protagonizado por personajes famosos.La actriz y presentadora Ana Obregón, la escritora Lucía Etxebarria, el futurólogo Rappel y el diestro Víctor Janeiro disfrutaron de una nueva velada gastronómica pero esta vez en casa del vidente. A través de estos encuentros Gourmet , estos famosos irán rotando para convertirse en los anfitriones de la noche. Si la semana pasada Lucía fue la anfitriona, en este ocasión, le tocó el turno a Rappel que, como es habitual en él, no dejó indiferentes a sus invitados. Sobre todo cuando empezó a leyerles el futuro a los presentes. Teniendo en cuenta el carácter del anfitrión, la velada fue de todo menos normal. El futurista recibió a sus invitados en un espectacular dúplex de más de mil metros cuadrados, con una enorme terraza y repleta de obras de arte. «Cuando hago un evento quiero que todo salga bien, y yo soy muy perfeccionista», comentó el vidente. También hizo un aviso a navegantes: «Si me vienen a malas, monto un circo. Pierdo el control y la educación, me convierto en una feria. Si a mí me intentan pisar, la otra persona me pisa, pero al otro yo le reviento». Lucía Etxebarría es la concursante más excéntrica del programa y la que menos encaja en el ambiente creado por los otros tres aspirantes. Su vegetarianismo la obliga a rechazar muchos de los platos que le ofrecen, quedando así como una persona extraña a ojos de los comensales. Su reacción cuando vio cuál era el menú fue de indignación: «Esto no me parece de recibo, no voy a poder comer casi nada, pero bueno, a ver si conseguimos que no me quede dormida encima del mantel». Iba a ser bastante polémica la escritora durante la cena. Tras el aperitivo, al poco de sentarse a la mesa, Ana Obregón y Janeiro seguían elogiando a Rappel por su casa, quedándose extasiados ante la suntuosidad del comedor. La novelista le hizo unas preguntas acerca de su casa que no le gustaron mucho al futurólogo. «¿Cómo has conseguido esta casa?, ¿adiviniste que número iba a tocar en la lotería y lo compraste?». Pero eso solamente fue el comienzo: «¿Tú eres de buena familia, no?». Esto ya no le gustó nada a Rappel, que contestó tajante: «Sí, sí, pero a mi me enseñaron a trabajar y esto lo tengo gracias a mi trabajo. Yo empecé a trabajar con 13 años». A las espaldas de la escritora, dijo luego que había pensado en contestarle «perdona que te diga cariño, ¿pero qué te importa?. Me hizo unas preguntas muy absurdas». Como broche final, el futurólogo le dedicó a cada comensal una tirada de cartas en la que descubrió aspectos muy reveladores sobre su futuro. Ana Obregón y el torero quedaron alucinados con la supuesta habilidad de Rappel para predecir el futuro, aunque la escritora fue bastante más escéptica.
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