Adolescentes alemanas arrasan en las redes en protesta contra el programa de Heidy Klum

«Germanys next top model», un casting show para adolescentes que quieren ser modelos, es uno de los programas más populares de la televisión alemana. Lo presenta la top model Heidy Klum y lleva 13 temporadas en la parrilla televisiva, con sus desfiles semanales de descarte de concursantes y con las críticas al físico que deben ir puliendo según un estricto canon de belleza, así como los ademanes sensuales y provocadores que deben ir aprendiendo. Nada hay peor para los jueces de GNTM que una chica modesta, discreta, que no exhibe convenientemente sus atractivos sexuales o que muestra cualquier signo de recato. «Al principio lo ves y te parece divertido, más que leer un libro. Piensas que te gustaría ponerte esa ropa tan cool, y que te enfocasen todas esas luces… sentirte tan bonita. Pero después vas al espejo y te desprecias, tus piernas te parecen demasiado cortas, no eres sexy. Ellas son las normales y tú te ves como errónea, con algo todo mal hecho… sientes que eres una mierda porque nunca trabajarás como modelo», explica Lena, una de las chicas de un colegio de Hamburgo que grabaron un vídeo rebelándose contra «lo que este programa está haciendo en nosotras» con el que han arrasado en las redes sociales. «La gente va a clase y mira a las otras juzgando si ha engordado cien gramos o si su escote es sexy… Y tú acabas haciéndolo también sin querer… y no puedes liberarte de eso», sigue Zoe, «te miras al espejo por la mañana y te pones de mal humor… y ¡no digamos si abres la nevera!... Te sientes fatal por haber ido con tus padres el domingo a un restaurante…». Estas adolescentes han encontrado un gran eco a su protesta, expresada en la canción que lleva por título «Yo no soy una chica Klum» y en la que reivindican su derecho a no tener que ser sexualmente atractivas para parecer aceptables y en el que exigen a la sociedad que contrarreste el mensaje de Heidy Klum con este otro: cada chica es única y bonita. Confiesan que la idea del vídeo surgió del último fin de semana de las vacaciones de invierno, cuando estaban aburridas y no sabían qué hacer, así que tomaron una canción a medio componer y realizaron un video e las instalaciones de su colegio. El resultado ha sido apabullante. «No solo la cantidad de visualizaciones del vídeo, sino las miles de respuestas que estamos recibiendo de chicas de toda Alemania que piensan como nosotras, que sienten todo eso también, pero que no sabían cómo decirlo». «Es muy estresante vivir contra tu propio cuerpo y en competencia con todas tus amigas y compañeras de clase. Nosotras proponemos dejar de ver ese programa y ayudarnos entre nosotras a valorarnos, a ver lo mejor de nosotras mismas», anima Lu, la instigadora de la revolución. «Por qué tenemos que estresarnos todas nosotras, por qué tenemos que sentirnos inseguras, solo porque una de mil vaya a ser modelo?», se preguntan. El programa que se ha colado en sus adolescencias inyectando complejos en su visión de sí mismas ha convertido, sin embargo, en millonaria a la presentadora , número 83 en la lista Forbes de los más ricos del mundo y con una fortuna estimada de 2000 millones de dólares. Su contrato en televisión está valorado en 20 millones de dólares y vende además una línea de maquillaje y otra especial de calzado deportivo. «No la culpamos a ella… ¿qué puede hacer ella?... se convirtió en modelo ganando uno de esos concursos en 1992 y ha vivido siempre así, no conoce otra cosa. Pero nosotras estamos a tiempo. Solo queremos recordar que hay muchos otros trabajos bonitos que puede hacer una mujer y que no por eso es menos mujer que las supermodelos», explica Lu. El caso es que Heidi Klum debe pensar más o menos lo mismo que estas chicas, porque se ha negado en redondo a que su propia hija siga sus pasos profesionales y caiga en las garras de ese mundillo. Su hija Helene, de 13 años y fruto de un breve affaire de la modelo alemana con el magnate italiano Flavio Briatore, ha heredado su sin duda su belleza, pero apenas ha sugerido sus deseos de ser modelo, ha recibido una tajante negativa de mamá, que la ha obligado a seguir con sus estudios y alejarse de las pasarelas. «No hablo muy alto de ese tema, porque no quiero que se les ocurra ninguna idea. Ahora mismo, mi hija mayor debe centrarse en enviar solicitudes a distintos institutos. Debe ocuparse en estudiar y lo último que quiero escuchar es que le gustaría ser modelo», ha confesado Klum en una entrevista, «ahora mismo es algo que se ha puesto de moda, hijas de antiguas supermodelos que se convierten también en modelos, pero prefiero que mis hijos se centren en sus aficiones, sus clases y sus deberes», ha dicho al Daily Mail, consciente sin duda de los riesgos que acarrea la profesión, como posibles desórdenes alimenticios, malas compañías o situaciones fuera de control para adolescentes inexpertas.
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