Un comensal de «First Dates»: «Me gusta que parezcas mi padre, así puedo sacar al niño que llevo dentro»

First dates La mayoría de los comensales que pasaron en la noche de este viernes por el plató de «First Dates» le habían pedido a sus majestades de Oriente una pareja. Parece que no todos se habían portado igual de bien este último año, pues los que se despidieron de Sobera poniéndose ojos enamoradiscos y otros que se marcharon únicamente con la sensación de haber desperdiciado una noche de Reyes siendo rechazados ante media España. Empezó presentándose Ana, una joven de 28 años que se declaraba «católica, fan de Dios y creo en el amor eterno porque sé que lo encontraré». Estaba por ver si su fe la iba a ayudar por la Epifanía, y así fue en cierto modo. Frente a ella se sentó a cenar Álvaro, ocho años mayor que ella, pero también católico convencido y practicante, con la vista puesta en formar una familia. Parecía que todo estaba hecho, pero en el amor nunca está todo hecho. Y ya al poco de sentarse salió a relucir la diferencia de edad entre ambos, que ella la consideraba «superior al rango que estaba buscando». Puede parecer un obstáculo sin importancia, pero no es el único pues, además, «aunque es guapo, no es mi tipo». A lo largo de la cena las cosas se fueron enfriando, especialmente por parte de ella, que no se mostró muy entusiasmada. De hecho, aunque al final Álvaro quiso llevársela a una segunda cita, ella no tuvo dudas en decirle que «no tendría una segunda cita contigo, pero eres el tipo de personas que me gustaría tener cerca». En los últimos tiempos el programa se está lanzando a invitar al restaurante a familiares y amigos de los aspirantes para darles sorpresas o como consejeros amorosos. Este viernes se presentó Giselle, la mejor amiga de Davo, unos de los comensales que iban a cenar esa noche, para sorprenderle allí después de meses sin verse. Aprovechando que estaba allí, Giselle quiso concocer a la cita de su amigo antes que él y advertirle de que tratase bien a Davo. No le hizo demasiado caso Eduardo, que así se llama el malagueño bigotudo y bisexual, pero «en busca de un papi», que tuvo la cita con su amigo. Apenas llevaban unos minutos sentados cuando el andaluz hizo un alarde de sinceridad rozando con la mala educación: «Es que yo busco a alguien con más madurez, con un toque que tú no tienes. Así con más canas, no sé...». A Davo se le cambió la cara por completo, y más tarde confesó que él no es «tan sincero, intento ser algo más correcto políticamente». Cambio un poco de opinión Eduardo cuando conoció la edad de Davo: 43, frente a sus 34. «¡Pero si podría ser tu padre!», se escandalizó Davo, «¡mejor! Eso me gusta, así puedo exteriorizar al niño que llevo en mí», fue la chocante respuesta del andaluz. Parece que a Edu fue gustándole la idea de estar con alguien que puediese parecer su padre, así que acabó cediendo a tener una segunda cita con Davo y los dos terminaron besándose ante las cámaras.
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