El caso de los sucesos en televisión

La primera publicación especializada en sucesos apareció en España en 1882. Se llamaba ‘Los Sucesos. Revista Ilustrada de actualidades, siniestros, crímenes y causas célebres”. El primer número de ‘El Caso’ es de 1952. Hoy en ese negociado manda la televisión. Al menos es la que más destaca. Para bien y para mal. Sobre todo cuando el crimen está fresco, cuando está sin resolver, cuando la incertidumbre favorece la especulación, cuando el sensacionalismo coincide con la investigación e instrucción. Hay quien cree que después de mostrar la agonía de la niña Omayra tras la erupción del volcán Nevado del Ruiz la televisión cambió a peor. Y que ya no se respeta ni a moribundos ni a víctimas. Claro que las secciones de sucesos en la televisión, por su voracidad informativa, pueden ser terribles. Pero también somos ahora más escrupulosos a la hora de mostrar según qué. En agosto de 1990, ‘Informe semanal’ se recreó en el cadáver de la niña Encarna Cabanillas, una de las víctimas de Puerto Hurraco. Al menos dos planos se centraron en su cara tras el cristal del ataúd. Eso ahora es impensable. El padre de Diana Quer se ha quejado de que se viera el cadáver de su hija cubierto por una sábana. Ver diariamente la televisión (sobre todo por las mañanas) es llevarse diariamente las manos a la cabeza. Los picos de audiencia de Ana Rosa y Susanna Griso suelen tener que ver con algún crimen y con quién ha conseguido lo que la otra no. Los sucesos son uno de los filones más explotados y que mejores resultados dan (por eso ‘Espejo público’ fichó a Nacho Abad, que estaba con Ana Rosa, y parecía que hubiera fichado a Messi). Niños muertos, crímenes sexuales, familiares implicados… De pronto, todos están en un escaparate y cualquier minucia de una vida vulgar es susceptible de ser expuesta como un indicio evidente de criminalidad. Lo peor es esa confusión entre el presunto servicio público y el sensacionalismo que se sigue manteniendo. Nieves Herrero había dado mucho apoyo a los familiares de las niñas de Alcàsser. Por eso en Antena 3 tuvieron facilidades para hacer el especial ‘De tú a tú’ del 28 de enero de 1993. En el escenario, personas cercanas a la tragedia. En las butacas (era un teatro), los vecinos. Un familiar pidió que les hicieran a los asesinos lo mismo que habían hecho a las niñas, “que los castiguen y que se acabe eso de los derechos humanos”. El de las niñas de Alcàsser es probablemente el crimen más espeluznante de los seguidos por la televisión en los últimos años. Pero no el peor. El peor es el de Rocío Wanninkhof, al menos por las consecuencias para Dolores Vázquez, que fue condenada en principio por un jurado popular gracias al juicio paralelo televisivo. Una mujer imputada por indicios cogidos con alfileres pero puesta en la picota por su condición sexual. “Una mujer fría y calculadora”, se decía. Cualquier disparate o tontería que recordemos haber escuchado en el caso Diana Quer hay que ponerlo en relación con lo que pasó hace años con Dolores Vázquez. Y ahí estaban Ana Rosa Quintana (‘Sabor a ti’, A3), María Teresa Campos (‘Día a día’, Telecinco), Agustín Bravo (‘Bravo por la tarde’, Canal Sur) y hasta Concha Velasco (‘Tiempo al tiempo’, TVE). Podemos sacarnos también los colores con el caso Arny, con el caso Malaya, con el del Raval… Sacarnos los colores en la televisión y en los periódicos. Pero siempre es más llamativa la televisión. Por ejemplo, cuando en ‘El programa de Ana Rosa’ apareció Isabel García, la mujer del asesino de la niña Mari Luz, reconociendo que “se la cargó”. Ana Rosa hasta tuvo que pasar por el juzgado. Entonces también nos llevamos las manos a la cabeza. Lo hacemos regularmente. Esto es intolerable, hay que regularlo, no se puede consentir… Hasta el siguiente niño y la madre que lo mató.
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