¿Ha encontrado el amor en «First Dates» la camarera del programa?

First dates El restaurante más romántico de la televisión marcha viento en popa. La lista de espera para reservar mesa sigue ampliándose y cada vez más nuevos solteros deciden darle una oportunidad al amor en el local que ha demostrado su eficacia a la hora de emparejar corazones solitarios. 500 veladas después, «First Dates» sigue sorprendiendo y en esta ocasión lo hizo con una de las citas más inesperadas de toda su trayectoria. Por primera vez un componente del staff del local se animó a vivir una cita a ciegas con otro soltero. Yulia Demos, la camarera rusa de «First Dates» no ha tenido suerte en el amor. Simpática, divertida y bellísima, aún no ha encontrado a la media naranja con la que compartir su vida. Y 499 veladas después de ver a casi 5.000 solteros buscando compañero y comprobando cómo surge el amor ante sus ojos, quiere probar fortuna por sí misma. Pero no quiere ni condicionantes ni novedades. Así que en la hoja de reservas, Yulia cambió su nombre por Amparo para que ninguno de sus compañeros supieran que bajo ese nombre se escondía Yulia, tan nerviosa y excitada como cualquiera de los anteriores solteros que en su momento cruzaron la puerta del restaurante. La rusa, mujer cosmopolita, empleada en el mundo del espectáculo, tenía muy claro uno de los requisitos fundamentales para su hombre: que hablase inglés. «La mayoría de mis amigos son de fuera y no hablan español, y yo no puedo estar todo el día traduciéndole», explicó Yulia. Su pareja fue Carlos, un apuesto barcelonés de 40 años con miedo a los aviones y sin conocimiento de inglés, algo que, en principio, no debía gustarle a la rusa. En general, la cita fue afable y ambos congeniaron a la perfección. La conversación fue distendida y el propio Sobera estaba casi seguro de que los dos se darían el «sí, quiero». Carlos, por supuesto, no dudó en decir que quería una segunda cita sin embaego, Yulia tenía algunas dudas al respecto. «Me pareces un chico diez, me encantaría tenerte como amigo pero no quiero una segunda cita contigo». El celestino Sobera tuvo que emplearse a fondo este martes, con sesión doble de solteros errantes que acaban llamando a la puerta de Cuatro. Una vez más, los de «First Dates» quisieron mostrar su magnanimidad concediendo segundas oportunidades a muchos aspirantes que ya habían pasado por el programa pero habían vuelto a su casa sin los tres puntos. El presentador y los suyos parecen haber dado con la clave para mantenerse en lo más alto de la ola: el cásting, la selección de personajes de todo tipo que puedan satisfacer el hambre de morbosidad del público. Si siguen por el mismo camino no sería de extrañar que dentro de año y medio nos veamos escribiendo la crónica del millar de programas (¿y tendrá Sobera una cita a ciegas?).
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