Macarena García: «Hicimos La Llamada por amor, sin esperar nada a cambio»

De la barra de un bar salió la idea, pero del vestíbulo de un teatro voló a la gran pantalla. Ni los creadores ni los actores de «La Llamada» podían imaginar los éxitos que este proyecto les iba a reportar. «Los Javis» (Javier Calvo y Javier Ambrossi) crearon esta obra de teatro —ahora adaptada al cine— en unas circunstancias complicadas: Belén Cuesta, que interpreta a la joven novicia Milagros, no conseguía un trabajo en el mundo de la interpretación y trabajaba como camarera. Ambrossi, en su misma situación, le prometió escribir un papel para ella, y así surgió lo que una de las protagonistas, Macarena García, define como «el proyecto de nuestras vidas». La llamada Un proyecto muy personal que convirtió la desesperación en esperanza. Y dio a esta «familia» una gran lección: «Hay que dejarse llevar un poco por los instintos y hacer lo que de verdad crees, hacer cosas en las que de verdad crees, independientemente del dinero», asegura Macarena García. Lo que empezó entre uno de «Los Javis» y Belén Cuesta sembró el germen entre otros actores, familiarizados entre sí por la serie «Paquita Salas». Entre ellos, por supuesto, estaba la ganadora del Goya a la mejor actriz revelación por «Blancanieves». «A mi hermano (Ambrossi) le apetecía escribir también algo para mí. Yo tenía mucha ilusión porque confío mucho en su talento, y le admiro por lo que hace, por su sensibilidad, por su trabajo… entonces para mí fue como una suerte», explica la actriz en una entrevista a ABC durante un evento organizado por el lanzamiento de IQOS en España. «Fue una apuesta que hicimos todos por amor, única y exclusivamente, y sin esperar nada a cambio», reconoce la actriz, feliz por el recorrido de esa genuina idea. Y de llenar las tablas a las salas. «La Llamada» ha convertido la cultura en una especie de fenómeno en el que los fans no solo acuden, sino que repiten. Un éxito que radica en la conexión que este proyecto ha conseguido crear con el público. «La gente dice que sale como de una fiesta, y eso, que te pase en una película no es tan fácil, salir con ganas de comerte el mundo y con el lema metido en las venas de "Lo hacemos y ya vemos". Eso pasa, y creo que es porque es la historia de cuatro mujeres con las que todos podemos sentirnos identificados». Otra de las fórmulas que explica este fenómeno es el uso del humor, algo diferente al que suele emplear la comedia española. Envuelto en un halo romántico e ingenuo, el cándido filme huye de las típicas «trampas» para conseguir la carcajada fácil. Tal y como explica la intérprete, «Los Javis» no recurren a los tópicos, sino que «más que buscar el gag, los chistes, que creo que es algo de lo que a veces se peca, las situaciones son tan locas que son muy divertidas». «Los personajes son tan complejos y tan humanos que se ven enredados en esas situaciones, y eso genera una risa real», asegura. Pero, por encima de todo, lo más importante era contar las cosas desde la tolerancia, sin sobrepasar límites que pudieran herir sensibilidades, sobre todo, asegura Macarena García, en lo que se refiere a la religión: «Nunca haría una crítica destructiva hacia eso, porque creo que todo es válido mientras no se haga daño a nadie, y de verdad creo en ello. Todos los que hemos formado parte de "La Llamada" creemos en ello». Los ojos del cine español Precisamente, cuenta, «La Llamada» va sobre el respeto y las personas por encima de todas las cosas. «Es una crítica que abraza, pero no deja de ser una crítica a los que no lo hacen también. Porque todas las condiciones son válidas. Igual de válido es ver a Dios, como le pasa a mi personaje, que enamorarte de una mujer siendo una mujer. Es una crítica a la intolerancia, a la falta de respeto, pero es una crítica desde lo positivo. Todas las posiciones son válidas. Es todo más fácil», reconoce. La actriz, a la que muchos llaman «los ojos del cine español» por la verdad que transmite en pantalla, acostumbra a «meterse en el corazón de ese personaje» al que interpreta. Y no le resultó difícil porque el mensaje de la película, en realidad, es su filosofía de vida. «Mi trabajo no es más que intentar entender al personaje e intentar contarlo. Yo, es verdad, soy muy expresiva en la mirada y en los gestos», admite. Una filosofía de vida que ya comparte esta pequeña familia, no solo en la ficción, también en la vida: «Realmente somos normales, lo que pasa que somos disfrutones, muy disfrutones, y ellos son muy divertidos».
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