19 de septiembre

‘Haría de lo oculto, haría del miedo una especie flexible de acertijo’— Esperanza López Parada

Yo no sabía que los puños arriba significan silencio. Lo supe el 19 de septiembre, no sé a qué hora. Luis Lemini y yo llegamos a Álvaro Obregón: él con agua, yo con pilas y sueros. Nos separaron. Cuando crucé la barrera de policías, alguien me puso un cubrebocas.

Armar botiquines en bolsas de plástico. Voluntarios para otro edificio que acaba de derrumbarse. Fuga de gas. Apaguen los celulares. Necesitamos sólo doce médicos. Cadena humana. Ambulancia. Alguien toma fotografías. No entiendo. Estoy asustada. Me muevo por inercia. No encuentro a Luis. No hay forma de comunicarnos.

Desde la cima de los escombros se levantan los puños. Alguien atrás de mí dice: “acaban de rescatar a una persona”. Aplaudimos.

¿Esto que no me deja llorar es otra forma de la esperanza? ¿O es sólo una expresión del miedo que no conocía?

Es viernes 22 pero he perdido el sentido del tiempo. Escribo en un diario lo que mis amigos y yo hicimos cada día para darle un orden a mi cabeza: 19 de septiembre, Álvaro Obregón. 20 de septiembre: Instituto de Ciencias Forenses y Colonia Obrera. Sigo hasta que pierdo de nuevo el orden. Descubro que no quiero recordar.

SILENCIO.

Desde el martes no me gusta estar sola. Aparezco en la recámara de Luis abrazando una almohada y me permite entrar. Ahí, intento leer para llorar: no quiero quebrarme en una brigada. Pero no funciona y no puedo escribir. Así que me quedo en silencio, mientras esperamos que anochezca para ser, de nuevo, un pequeño fragmento de los relevos.

Toda mi vida he visto cada lugar en el que he vivido como temporal. La Ciudad de México no era la excepción.

Desde lejos me llegan mensajes que me piden que suba a un avión y regrese a casa.

Conocía esta historia porque mi abuelo solía contarla.

Pero yo no había nacido en 1985.

Tampoco nací en esta ciudad.

Pero he descubierto que aquí también tengo una familia. Que ésta también es mi casa.

Y por eso, a pesar del caos y el miedo, a pesar de que no reconozco a esta persona que no puede dormir sola ni ponerle llave a la puerta ni cerrar las ventanas, no quiero estar en ningún otro lugar.

Es sábado 23 y Luis, Lorena y yo caminamos por la Alameda rumbo a casa. Tenemos unas horas forzadas de descanso porque ha sonado la alerta sísmica de nuevo y se han suspendido las labores de rescate.

Casi frente al Hemiciclo a Juárez hay un edificio acordonado. Señal de daño. Ese edificio nos vio caminar cuando regresamos de festejar mi cumpleaños. Y yo no había reparado en su presencia hasta hoy.

Nunca vi en pie la fábrica textil de la Colonia Obrera.

Tampoco el edificio Coquimbo.

Ojalá lo hubiera hecho. Ojalá me los hubiera grabado.

Porque el edificio de Álvaro Obregón #286 nos vio pasar, a Lorena y a mí, muertas de risa al bajar del autobús de la universidad infinidad de veces. O al regresar del cine. O de Horizontal.

Y tampoco me detuve a verlo.

Y ahora, cuando baje del autobús y camine por ahí, sola o con Lore o con Luis, ya no estará.

Y miraré ese espacio y recordaré. Como cuando miras una cicatriz en tu rodilla y recuerdas el día, la caída, el dolor, el proceso de cicatrización.

Para festejar los 90 años de José Saramago, la fundación que lleva su nombre lanzó una convocatoria para describir su obra a partir de una palabra. Mi favorito fue ‘Ausencia’, de Eugenia Rico:

‘La ausencia es la prueba de que lo invisible es más fuerte que lo visible. No vemos la gravedad: caemos. No vemos el amor: pesa la ausencia’.

Recuerdo ahora los montajes fotográficos que muestran el antes y después de un lugar: personas, objetos, edificios que estaban y ya no están. Me gustaba ese ejercicio nostálgico porque solía pensar que no viviría para verlo aplicado a mi tiempo.

Pero aquí, ahora, frente al edificio acordonado de la Alameda, muchos se detienen a mirarlo unos segundos.

Yo siento una punzada en el estómago.

Aún no se vuelve ausencia. Está aquí. Tal vez no se pueda reparar el daño, pero está aquí. Ahora. Aquí.

Me detengo. Le tomo una foto.

Twitter: @SNGCalderon

Más información en https://www.elsiglodedurango.com.mx

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