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Fantasías del celuloide

El cine, factoría de ilusiones...

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9 Octubre 2006

'Brokeback mountain'

Tras ver la sugerencia de 'Lois Lane' en mi post de presentación, el viernes cuando salí de trabajar me fui directa a darme de alta en un videoclub para coger 'Donnie Darko', -sí esa, la del tipo vestido de conejo- que aunque sabía de su existencia, nunca había llegado a ver.

Me hago la tarjetita de rigor, me voy a la máquina y, ¡zas! mi gozo en un pozo, no aparece en el listado. Y el tipo del videoclub me dice sorprendido '¿'Donnie Darko'? No, esa no la tenemos... Pues bien empieza mi experiencia blogera. Así que pienso en algo como 'Sabrina' o 'Vacaciones en Roma'. Chasco al cuadrado. Ya sólo me quedaba una opción mirar el listado de la A a la Z. Menos mal que cuando llegué a la B, vi algo que me podía valer: ''Brokeback mountain', y me dije a mí misma, 'Mira la película esa de dos cowboys gays' que tanta polémica generó. ALQUILAR. Hecho. Ya estaba yo con lo deberes del fin de semana en el bolsillo. Y yo deseando de ponerme a hacerlos.

Entremos en situación: un refresquito con hielo (creo que habrá que esperar para el chocolate caliente y la mantita), habitación en penumbra, unos ositos de gominola, mando en mano, DVD en posición... ¡REPRODUCIR!

Lo primero de lo que me doy cuenta es que lo que yo creía una película de 'vaqueros gays' no era tal, es mucho más, es una historia de amor. Reconozco que mi postura era un poco escéptica ante la historia que desarrolla Ang Lee en la cinta, pero cuando me voy sumergiendo en este desgarrador cuento de amor imposible entre dos hombres, las emociones salen de la pantalla y lo invaden todo.

(Inciso meramente técnico. La fotografía es algo increíble, las localizaciones maravillosamente asombrosas)

La película, que nos sitúa en 1963, sigue el complejo romance entre un rudo peón de Wyoming (Ennis del Mar, al que da vida Heath Ledger)y un vaquero de rodeos tejano (Jack Twist, interpretado por Jake Gyllenhaal), dos jóvenes que se conocen en verano cuidando ovejas en Brokeback mountain, una montaña donde están solos y nadie sabe qué pasa. Para sorpresa suya y nuestra (el espectador) se enamoran... ¡Y cualquiera lo haría en un paraje como ese!

Es un amor prohibido por la sociedad, pero sobre todo por uno de ellos: Ennis. ¿Y quién no ha tenido un amor de verano que cuando llega el otoño se cómo se aleja para siempre? Para Jack y Ennis, el final del verano supuso mucho más. Cada uno se casa, tienen familia, hijos, esposa... Sí, es cierto que esto me dejó un poco descolocada... Cuando a los años más tarde, se reencuentran, su amor es aún más intenso y empiezan una relación de 20 años que ocultan a todos. Creo que, en realidad, más que una historia de amor es una historia de desamor, de miedo a dejar aflorar los sentimientos, de tratar de vivir correctamente mientras se sienten a disgusto con el mundo que les rodea...

Me encanta cómo Heath Ledger va dando vida a Ennis del Mar, el típico personaje del oeste, contemplativo, que más que hablar masculla con ese acento sureño que te envuelve. Mantiene sus sentimientos tan atrapados y reprimidos que cuando habla es casi como si las palabras le salieran a golpes. El espectador puede sentir la desazón que siente el personaje, puede notar como Ennis Del Mar lucha consigo mismo, contra sus sentmientos. 'Yo no soy marica', insiste.

Por su parte, Jack Twist, interpretado por Jake Gyllenhaal, es el soñador de la pareja, nos hace creer que hay un resquicio para la esperanza, es el personaje romántico que cree que todo puede cambiar, no para de decir 'quiero que esto siga adelante', a pesar de todos los obstáculos que se interponen. Es el contrapunto a la desesperación de Ennis.

Yo pensaba que ésta era una película de vaqueros gays, pero no tiene nada que ver con una descripción tan superficial. La historia te golpea muy dentro. Es algo que atañe a cualquiera que se haya enamorado, ya sea de un hombre o una mujer...

A los que no la hayáis visto os la recomiendo... aunque si alguien atraviesa un momento de desamor mejor se abstenga porque seguro que le hará llorar... Ideal para una tarde lluviosa de otoño...

¿Quieres ver el trailer? Hazlo aquí.

servido por la-reina-del-mando 8 comentarios

8 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Fue una película diferente... que, si te hace inmiscuirte en ella, no te deja indiferente para nada, pero también tengo que decir que el ritmo del montaje se me hizo demasiado lento y la caracterización del paso del tiempo me parece poco creíble.

Personalemnte, "Crash" me pareció mucha mejor película... Aunque para gusto los colores.

Un abrazo

lo dijo Dani · 9 Octubre 2006 | 04:03 PM

Brokeback Mountain es una película dirigida desde el corazón, con tanta sensibilidad como lo hubiera hecho una mujer. No desesperes, en Donnie Darko también aparece Jake Gyllenhaal.

Saludos

lo dijo Lois Lane · 10 Octubre 2006 | 11:23 AM

esta película me parecio maravillosa, porque trascienden si son dos homosexuales,lo que importa es el amor , es sentir que sin el otro no vive, y la peli haces que sientas eso

lo dijo carlota · 3 Noviembre 2006 | 05:50 PM

es una pelicula estupenda desde el momento que mje contaron de ella la quise ver y la mire y relata una histori similar a la que tuve. si tu no la has visto te recomiendo verla porque veras que te llegara al corazon por tanta sensibilidad que tiene los personajes.

lo dijo armando · 24 Febrero 2007 | 03:19 AM

Para mí ha sido como más duro ver está película. Fui a verla por el morbo del tema, los vaquertos homosexuales, por la escena del beso entre los dos protagonistas. Pero la forma en que se mueve la historia y los personajes hasta esa segunda escena de amor en la carpa, porque eso fue, no sexo, no ganas, era necesidad de estar juntos, me dejó mal. Cuando todo terminó yo estaba como en shock, perdido, lleno de dolor, parpadeando para no llorar.

Lo primero que quiero expresar, aunque suene raro, es que nunca había conocido un personaje tan increíble y maravilloso como Jack Twist; ese actor, Jake Gylleenhaal está soberbio, convence de todo con miradas y gestos. Ennis me molestó, por dejar escapar la vida, la dicha, el alcanzar el amor y el hacer feliz a Jack (ese debió ser su mayor preocupación); pero verlo al final, solo y triste, creo que fue lo peor. Porque así terminan muchas vidas, tal vez no solas solas, pero solas por dentro aunque otros estén allí, pensando que en tal o cual momento, dejaron escapar todo y la vida sólo se llenó de costumbre, de pensar que así se puede seguir hasta que un día todo se acabe.

Por lo menos el tal Ennis no lo hizo, él continuó viviendo, según el final de la cinta, para recordar como un viudo dolido, todo lo que perdió. Suena cruel, pero creo que es lo mejor que pudo hacer. No sé si lo notaron pero estoy obsesionado con los personajes, y estos se me volvieron muy reales, como le pasó a mucha gente también.

lo dijo Julio César · 23 Mayo 2007 | 03:18 AM

También yo me volví algo loco con esta película y me gusta leer sobre ella todavía. No nada más de lo que pasó en la cinta, sino sobre los personajes y las mil pequeñas cosas que pudieron pasarles en esos veinte años de relación. Con amigos, chicos y chicas, hablamos mucho de ella, e inventamos cuentos e historias. A veces me pasan por el celular una frase firmada por uno de ellos y me asombran por lo bonito y siento algo vagamente parecido a lo que sentí cuando la vi. También yo he visitado páginas Web buscando más sobre ellos, y en una de ellas encontré este cuento que me encantó, sentí un nudo en el estomago cuando la leí. Quiero bastante a esos dos tipos y por eso he enviado recados como este a muchas páinas de opinión, para que otros también los lean, y los quieran más. A los que aman a jack y enis, espero que les guste:

CABALGATA

El cielo hiere de lo hermoso y claro que está mientras los dos vaqueros se mecen al compás del trote de los caballos. Es un cielo despejado y amplio, libre de nubes, de un azul que corta la respiración; de un celeste que a Ennis del Mar le recuerda noches frente a una hoguera, o de rodillas dentro de un tienda de campaña, cuando miró el amor y la entrega en lo más profundo de los ojos del sujeto que cabalgaba a su lado. Sujeto que va hablando mucho como siempre, risueño, alegre y optimista, como si temiera callar y que en medio del silencio la cruda realidad los alcanzara. Pero no, la vida no los alcanzaría nunca porque nunca se detendrían, eso lo habían decidido ya. Y el rostro hosco y delgado del catire se suaviza un poco al pensar, mariconamente, que él sólo se detendría, tal vez, para mirar en los ojos de su compañero y ver en ellos todas esas promesas que le parecían absurdas, fantásticas e imposibles en la voz de otro hombre, pero que emergían fácilmente en esas pupilas. Esa mirada le decía que todo saldría bien, y él lo creía en esos instantes cuando lo eterno se detenía.

Los dos jóvenes, con sus casi veinte años a cuesta, otean el horizonte, buscan un punto exacto, buscan una vida juntos desde que descendieron de aquella montaña alta y fría, azarosa y algo cruel, pero donde aquellos hombres habían encontrado lo que nunca habían tenido, aquello que ni siquiera se habían dado cuenta no poseer. A Ennis le asusta un poco, teme que vayan donde vayan los vean con burlas, con asco, que los juzguen, que le griten maricas, y muera de rabia o vergüenza: “miren al marica”. Le aterra que sea alguien a quien conoce el que lo grite, entre el desprecio y las risas crueles. Pero calla ese miedo, no tenía derecho a sentirlo cuando cabalgaba junto a Jack, el valiente y hermoso Jack. No quiere expresarlo porque sabe que vencerá al maldito miedo al final, lo sabe desde que emprendió la jornada con ese hombre en busca de su felicidad.

No sólo buscan un lugar donde asentarse, donde posar los pies y luego los cuerpos mientras se aman, cuando sus manos recorrerían nuevamente el cuerpo del otro, como incrédulo, como no convencido aún de que realmente lo tiene, de que Jack es suyo. Buscan ese lugar donde no hay temores, risas, burlas, desprecio ni agresiones. Jack le dijo que si seguían hacia el Sur, siempre al Sur, llegarían a una tierra sin prejuicios, sin el odio de aquellos que se sienten amenazados en lo que son porque les parece que dos hombres se miran demasiado, como con ternura, como con afectación, como con amor. Jack dice que esa tierra existe, y Ennis quiere creer, como creyó a pie juntillas la mirada larga que esa segunda noche Jack le lanzó cuando él entró a gatas en la tienda: te amo, Ennis del Mar, eres mi vida y ya no soy nada sin ti. Eso fue lo que leyó, y lo creyó, casi llorando ante la inmensidad del regalo.

Ennis vuelve un poco el rostro y mira a Jack sonreír, no a él, sino al camino, al paraje que está frente a ellos, seguro como está que llegaran pronto a la tierra de promisión. Las mejillas de Jack enrojecen poco a poco por el sol, pero parece no notarlo. Y Ennis nada dice, no quiere distraerlo, no quiere desviarlo de su camino de esperanzas, de sueños, de deseos. A él no le parece algo tan seguro, aunque sigue adelante, sin cansarse, oyéndole decir con vehemencia, con esperanzas: “más al Sur, Ennis, más al Sur estará bien, es por allá”. A él le basta con cabalgar junto a Jack, y si continuaran así, eternamente, estaría bien, hasta que muriera de viejo, a su lado, y cuando Dios le preguntara qué había hecho con su vida, que sí entendía la gravedad de su pecado, él con la vista baja respondería que si, que corrió tras su vida, al Sur; y después esperaría lo que llegara, pero si en esos momentos lograra recordar el tiempo vivido con el otro, ni el Infierno estaría mal.

Ahora iban a buen paso, y sus temores iban quedando a las espaldas, rezagados, refunfuñando al ir quedando muy atrás. Jack no ha sido muy específico sobre el sitio a donde marchan, pero a Ennis no le importa porque más o menos imagina también ese lugar, aunque le cuesta más, no es un alegre charlatán como el otro. Será un lugar alto, con montañas de suaves pendientes, de verdor, con arroyos claros y fríos, como dicen que una vez fue el Paraíso. Allí levantarían la cabaña, de madera sólida, con los pocos y necesarios muebles para vivir. Sonríe con cierto embarazo pensando en la cama grande y fuerte, resistente, que constituirán, y puede imaginar la mueca libidinosa y atractiva de Jack mientras lo hacen. De noche podrán salir bajo las estrellas, y se sentarán alrededor de una fogata en el porche rústico, que parecerá parte del paisaje, una que jamás se apagará. Fumando y tomando whisky barato hablaran y hablaran, de todo lo que nunca le han contado a nadie, de las cosas que desearon sentir, decir y hacer durante toda una vida, y de las que esperaban realizar todavía. No se cansarían de hablar, y cerrando los ojos, él sonreiría oyendo a Jack contar sus cuentos exagerados sobre el rodeo o las chicas que se habían enamorado de él. Y cuando la noche avanzara, y el whisky menguara entumeciéndolos dulcemente, Jack tocaría su horrible armónica, y a él le parecerían las melodías más hermosas de todo el mundo, y pensaría que nunca hubo un portento musical igual a su Jack.

Y seguirían así hasta que adivinara en el silencio de Jack ese deseo tan grande que ya no lo dejaba moverse. Y él, Ennis del Mar, se pondría de pie tendiéndole una mano y ayudándolo a levantarse, para mirarlo a los ojos en las penumbras, abrazándolo y finalmente besándolo, como no podía dejar de hacer desde esa segunda noche en aquella tienda de campaña. Su boca lo cubriría y se apoderaría de la suya, hasta que Jack gimiera contra él. Y sabe que Jack haría esa vaina que lo enloquecía cada vez, abrazándose a él, le rodearía la cintura con sus piernas, y él tendría que llevarlo en peso a la cabaña, a la gran cama donde caerían uno en brazos del otro, y la noche no alcanzaría para hacer todo lo que deseaban, para calmar tantas ganas, para explorar tanto, para cansar sus cuerpos. Despertarían con el ensordecedor gorgojear de los pájaros, abrazados, cada uno sintiendo el cuerpo tibio y firme del otro, y por un instante estarían quietos, disfrutando eso y pensando, tal vez, que todo lo habrían perdido y desperdiciado si al bajar de Brokeback Mountain no hubieran montado en los caballos y escapado juntos a la carrera. Jack se estremecería ante tan terrible idea, y Ennis no podría ni imaginar lo que habría sido de su vida si no hubiera aceptado la oferta en los ojos del otro.

A media mañana irían hasta el pequeño río y gritando como niños se arrojarían en él, abrazándose. El agua, el cielo y las montañas solo reflejarían esas ganas de vivir, esa felicidad de estar juntos, el gran amor que esos dos carajos habían descubierto el uno por el otro. Y mientras cabalgan, todavía no lo suficientemente adentrados en el Sur, Jack sonríe todavía más, lleno de optimismo; y a su lado Ennis no quiere dejar espacio para las inquietudes. Marchan hacia el Sur, no saben exactamente a dónde, pero lo intuyen: una tierra de buenas personas, de gente que habla con todos y de todos pero sin juzgar, sin condenar, sin odiar.

-Aún hay que seguir más al Sur, Ennis; pero me parece que ya estamos cerca. –le sonríe Jack, echando su sombrero hacia atrás, estudiando el horizonte, forzando su azulada mirada, esperando en cualquier momento que sus sueños se materialicen en forma de montañas, unas montañas amigas, que brindarán apoyo y seguridad. Unas montañas que sabemos que no estarán porque sólo existen en las esperanzas y en los anhelos del joven.

-Que bien, jack. Ojalá lleguemos antes de que anochezca. –responde Ennis, mirándolo con ese afecto tosco, volviendo la vista al horizonte, donde sólo hay valles y más llanuras, esperando que su deseo, su amor y fe sea igual al de Jack, y tenga la fuerza suficiente para levantar las dichosas montañas. Y repara en que el otro frunce un poco el ceño, con la boca abierta.

-Mira, creo que hay como una sombra a la distancia, ¿será allí…?

-No lo sé, Jack, tu vista debe ser mejor que la mía…

lo dijo VITO · 10 Septiembre 2007 | 03:09 AM

VAYA PEDAZO DE MARICONES,VIVA EL ISLAM Y SU RECHAZO A TODA ESTA MIERDA

lo dijo ALA · 24 Octubre 2007 | 04:01 PM

jake gyllenhaal es el hombre mas hermoso de la galaxia lllllllloooooooooo aaaaaaaammmo

lo dijo cecilia · 8 Noviembre 2007 | 11:01 PM





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Ana Verónica

Madrid, España

Sobre mi: Si soñar es gratis y Ana Obregón se ha llegado a ver a sí misma como la presidenta del Gobierno, yo me veo a mí misma desayunando con diamantes, pipa en mano, en la inmensa ciudad de Nueva York con el vestido más glamuroso de la historia del cine.








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