Se nos ha ido un mito de los 80 y 90, el romantico fantasma que era capáz de volver del más alla solo para ver de nuevo a la Moore o bailar suciamente nos ha dejado víctima del cancer.
Desde aquí solo podemos darle gracias por su gran labor a la hora de hacernos pasar un buen rato en el cine.
Gracias Patrick y descansa en paz.





