Últimamente, estuvo en boca de todos, el tema del tabaco y la nicotina por el asunto de la puesta en vigencia de la ley antitabaco. Esta ley ya estaba dada hace buen tiempo pero esta vez con la llegada del año nuevo, las cosas se ajustaron y lugares públicos donde antes se podía fumar con total libertad, se vieron restringidos con la nueva norma. En efecto, la nueva norma ya no contemplaba el establecimiento de zonas de fumadores y no fumadores sino que confinaba a aquellos a permanecer en una habitación cerrada y echar allí todo el humo que quisieran. Ciertamente la situación resultaba incómoda para los fumadores pues el lugar en cuestión debía estar herméticamente cerrado y suponía un aislamiento de la zona de diversión en caso el inmueble en cuestión fuese una discoteca y peor aún si el inmueble fuese un restaurante en donde se perderían la comida que ultimadamente es a lo que se va a uno de estos locales. Estas fueron algunas de las molestias que dejaron sentir los fumadores, sin embargo, otro detalle me llamó la atención, el referente a la relación que se establecía entre fumar y bajar de peso. Efectivamente, una de las señoras entrevistadas por la televisión, dijo fumar dos cajetillas diarias y que cuando había dejado de fumar, inmediatamente subió de peso. Ella decía que se pasaba todo el día metida en su casa pues su marido no quería que trabaje. Dentro de su inmobiliario, ella era presa de la ansiedad y se atragantaba con la comida y la única forma de mantener a raya esta compulsiva actitud, era fumando cigarrillo tras cigarrillo.
Esta conducta obsesiva-compulsiva es bien conocida y es parte del síndrome de retirada de la nicotina. Algunos ex fumadores necesitan colocarse parches de nicotina para ir quitando el cigarrillo de su rutina poco a poco sin sufrir los efectos de la ansiedad. Sin embargo, hace tiempo tuve noticias de una sustancia que trabaja muy bien sobre la ansiedad y que es muy utilizada entre los deportistas. Es más, el propio Maradona la utilizó en sus momentos de esplendor. Evidentemente es una sustancia que se considera como sustancia dopante dentro del deporte y su uso esta prohibido. Estoy hablando de la efedrina, cuyo uso se conoce desde los años ochenta, al menos entre los deportistas de élite. Además de esto, la efedrina ha sido prohibida en todo el territorio estadounidense puesto que venía siendo utilizada con bastante entusiasmo por el común de las personas. Estas la utilizaban como parte de un programa para reducir de peso pues la efedrina hasta hace dos o tres años, venía en los combos conocidos como quemadores de grasa. En efecto, esta sustancia era infaltable en estos productos y realmente funcionaba hasta que el organismo encargado de la regulación de los fármacos metió las narices y prohibió la venta de la efedrina. Se adujo en ese momento que se hacía porque era una sustancia peligrosa a dosis altas, lo cual es totalmente cierto, tanto como lo puede ser el alcohol o el tabaco en exceso. Como siempre lo que aquí primo fueron los intereses de varias compañías grandes.
No somos tan tontos como para ignorar que esta campaña fue promovida por compañías de tabaco quienes habían encontrado una enemiga en la efedrina. En efecto, era tal el efecto anti ansiedad que producía la efedrina que la nicotina era un juego de niños. Lo interesante del caso es que la efedrina se requería en dosis muy bajas y, aquí viene lo mejor, el cuerpo nunca se adaptaba a ella y por tanto no requería incremento de la dosis. Los fumadores que dejaban el cigarrillo tenían dos caminos, o regresaban al vicio o combatían la ansiedad. Al tener un nuevo aliado, eran pocos los que flaqueaban y la industria tabacalera se vio resentida. Pero no fueron los únicos afectados. Efectivamente, la otra gran “damnificada” fue la industria de la comida y en especial la industria de la comida chatarra. La efedrina era tan buena, que hacía que el más comelón mostrara indiferencia ante jugosas piezas de pollo o rebosantes y recargadas hamburguesas. Nadie podía competir contra la efedrina y la gente empezaba a correr la voz. “Usa quemadores, no sólo bajas de peso sino que te suprime el apetito”. Una verdad irrefutable, sin embargo, se dieron casos de sobredosis en que algunas personas se vieron afectadas por el excesivo consumo de efedrina pensando que más era mejor. No era necesario, aunque nada me extrañaría que los interesados en la caída de la efedrina hubiesen precipitado esos casos. Al poco tiempo se prohibía la venta de la efedrina, ni siquiera con receta médica se encontraba, esto en los Estados Unidos. La efedrina, es utilizada demás en el mundo del deporte para potenciar el rendimiento puesto que aumenta la fuerza y retrasa la fatiga, por si fuera poco, el costo de la efedrina es bastante bajo. Si va camino a la farmacia, asegúrese de no mostrar signos de ansiedad.

