
Alex de la Iglesia se nos pone estupendo en esta incursión en el cine de suspense, con la adaptación de la novela homónima de Guillermo Martínez; y sin asearse, como es habitual en él, nos suelta que
Disfruto siendo un aprendiz mediocre de Hitchcock
Sí, sobre todo mediocre... En esta cinta vemos a Frodo (¡vaya ojos gigantescos que nos trae el muchachote, dan miedo!) como alumno aventajado, en un trabajo simplón y que nos lleva constantemente a reivindicar su enclaustramiento en la puñetera Tierra Media. John Hurt como profesor, muy correcto... Y ambos dos tendrán que dedicarse a resolver una serie de crímenes, casi parecen muertes naturales, donde juegan un papel importante las matemáticas.
¡Ah! No hay que olvidar la estelar presencia de Leonor Watling, probablemente en uno de sus mejores papeles, porque habla poquito y enseña mucha carne, lo cual es su mayor talento..., si obviamos eso que dicen que canta, aunque mayormente susurra...
Muchos primeros planos, y recursos Hitchcockianos, valga la palabreja, para toparnos con un guión simple, unos personajes huecos, y una trama que sería buena para una teleserie americana más que para un film de suspense, porque al final llega a un desenlace tontorrón...
El orondo de la Iglesia tiene menos sentido del suspense que Boris Izaguirre del ridículo o Lucia Lapiedra del recato. A él le va más la chavacanería moderna y cutrona, estercolero del inexistente talento subvencionado característico de la farándula cinematográfica hispánica...

