Nos encontramos con un thriller que gira en torno a enigmas matemáticos, lo que es siempre, para este género, un buen punto de inicio, un gran atractivo; además, en este film se usa la ya conocida maniobra de la reunión misteriosa de personajes convocados por un desconocido anfitrión, personajes que ocultan una relación anterior, como la celebérrima Diez negritos, a la que recuerda demasiado...
En este caso, cuatro prestigiosos matemáticos son convocados por un misterioso Fermat, que les plantea el reto de ir resolviendo una serie de enigmas matemáticos, pues de lo contrario morirán, ya que la habitación en donde se encuentran, y que no pueden abandonar sin resolver todos esos enigmas, va disminuyendo de tamaño a medida que pasa el tiempo...
Parece interesante el argumento, pero la película se viene abajo con estrépito debido a dos problemas irresolutos que presenta. Por un lado, es imposible para cualquier espectador medio creerse que Santi Millán o Alejo Saura, dos actores muy predecibles y repetitivos, que apenas pueden afrontar con éxito el género cómico, sean matemáticos ni nada que se le parezca...
Y en segundo lugar, resulta que los enigmas que se plantean a estos supuestos excelsos matemáticos son de una puerilidad ridícula, están al alcance de cualquier chiquillo de la ESO..., ¡incluso el mismísimo Pepiño Blanco sería capaz de solucionarlos! Ya ven...
Por esto, lo que podría haber sido una emocionante historia, viendo como los matemáticos van resolviendo enigmas imposibles, queda en nada... Con otros actores, que diesen la talla en los papeles a representar, y otros enigmas, a la altura de tales personajes, podría haber salido una gran película. No es el caso, estamos ante un concurso televisivo mediocre y amañado...

