
Ray Loriga, director y guionista, comentó, en la presentación del film, que más allá de la faceta religiosa de la Santa, quería acercar al espectador la aventura de una mujer por dignificar sus ideas y sus capacidades, algo así como una precursora del feminismo... Aunque a Teresa de Cepeda y Ahumada nunca se le hubiese pasado por la cabeza ser nada de eso, Ray Loriga no podía dejar de escapar la oportunidad de amoldar el carácter del personaje a su universo ideológico, lo que también certifican las imágenes oníricas, con vestido draculesco incluido, y las uniones sexuales en que se plasman las crisis místicas de la joven.
Se trata de una importante producción, más de seis millones de euros, y eso se nota. Pero, realmente, el personaje se escapa, queda empobrecido porque el aspecto mundano se sobrepone totalmente en la película; así, parece más una mujer caprichosa e histérica que una mujer imbuida de espiritualidad; y además, el espectador difícilmente logra entender el porqué actúa tal como lo hace, en sus penitencias y disciplinas, en su lucha por acercarse a Dios.
Probablemente, en esto influya la actriz protagonista Paz Vega, que no da la talla a la hora de hacerse con la personalidad de la Santa. La sevillana, que anda escasa de talento y sobrada de desparpajo a la hora de desnudarse, y por esto, seguramente, sea una actriz tan admirada -y mirada-, aparece forzada, artificial, mecánica, no convence... Le va más a la muchacha enseñar el chichipán que enseñar su espíritu...
En el resto de la galería de personajes religiosos, hay de todo, unos más convincentes que otros, otros menos creíbles que unos, destacando Eusebio Poncela como un convincente Gaspar Daza, mientras José Luis Gómez es un Pedro de Alcántara excesivo.
Concluyo pues que a Loriga le viene grande Teresa, sinceramente, porque no ha podido, ni querido, centrarse en el punto esencial, y que de hecho hace universal al personaje, que no es otro que su religiosidad: Santa Teresa es importante por eso, por ser Santa; pero no le va al artista de vanguardia hacer una película religiosa, eso queda alejadísimo de sus coordenadas, y por esto mismo acaba por fracasar en esta película.
Recomiendo, pues, para terminar, que repasen el despelote de Paz Vega en "Lucía y el sexo", es mucho más real...

