
David Serrano, ya saben, el de las camas y tal y cual..., el guionista, y también director, de moda e hipertaquillero (españolito, que vas al cine, guardete Dios, qué de porquerías vas a ver campeón...); o sea, un tío con éxito, vamos..., y es que "hay gente pa' to'", ¡oiga!
Lo peor, sin duda, y el mayor mérito de la cagadita fílmica está, sin dudas, en que este director se ha juntado al que es, probablemente, el peor actor que ha dado este suelo patrio puñeterísimo y zetaperiano, Alberto San Juan, coguionistas, para intentar hacer una historia de cine dentro del cine, que produce, como mínimo, sonrojo...
Una comedia sin pies ni cabeza, vamos...: un pretendido homenaje al cine español, de tiempos del destape, que parte de una absoluta desinformación y falta de criterio, porque Serrano no parece saber si decantarse por el humor más burdo (los chistes se basan en la humillación y el sonrojo de los personajes) o por la amarga reflexión sobre los sinsabores del cine..., y por ahí va naufragando la historia, a la deriva, a la deriva, a la deriva...
En fin, mejor te ahorras unos euritos...

