A veces la educación está ligada a las leyes de la apariencia personal y supone, por ejemplo, vestirse de acuerdo a la ocasión para asistir a un compromiso. Uno de los mejores ejemplos de este tipo de educación es sin duda la princesa Leticia que saltó en poco tiempo del mundo del periodismo a la casa real de España. En efecto, todos fuimos testigos del paulatino y sostenido cambio de esta bella mujer de comportamientos bastante sueltos y carismáticos. Poco a poco se fue volviendo más protocolar y más dura si se quiere, se notaba que medía cada una de sus palabras y sus pasos, hasta cambió su forma de caminar y de vestir, la forma de posicionar el cuerpo al momento de sentarse y en general todo lo que rezan los siempre sibaritas manuales de urbanidad. De la joven, bella y natural iba quedando nada. Pero hace poco vi una imagen que se convirtió en la gota que rebalsó el vaso por decirlo de alguna manera. En efecto, se pudo ver el cambio de imagen que le han practicado a la princesa Leticia y digo “le han” porque me resisto a creer que en su afán de refinamiento y estandarización con las costumbres reales, haya perdido el sentido del buen gusto y sobre todo la “distancia” que separa lo juvenil y fresco de lo anticuado y desfasado.
Con pena, desolación y hasta rabia, pude ver como le han echado al menos 20 años encima a la pobre Leticia y me quedo corto. Le han recortado el cabello al mejor –o debería decir peor- estilo de Greta Garbo o de Sarah Bernhardt. Estos ridículos bucles que ni a la niña prodigo Shirley le quedaron bien en su momento, sumados a una indumentaria negra, propio de una viuda de principios del siglo pasado, han terminado por enterrar a la original Leticia, esa joven llena de vida y de ilusiones de la cual se enamoró Felipe. Ahora luce contemporánea al rey Juan Carlos y compañía, quizá ese era su destino al hacer su ingreso en la Casa de los Borbón. Lo fatal del caso es que le hicieron ese look con motivo del setenta aniversario del rey Juan Carlos. Sólo espero que las cosas no se queden como están y Leticia vuelva al cabello lacio que tan bien le sienta.

