La raza humana posee un organismo capacitado para vivir aproximadamente ciento veinte años. Debido a las condiciones de vida en la que nos desarrollamos, gracias a factores como la contaminación del ambiente en general y del frecuente abuso de costumbres nocivas, el promedio aproximado de vida es de setenta u ochenta años de edad. David Sinclair, un reconocido biólogo de la universidad de Harvard afirma haber encontrado la pócima de la eterna juventud en una molécula del vino llamada resveratrol.
Tras haber realizado diversos estudios con especies vivas descubrió que este componente extiende la esperanza de vida de los ratones en un 24% y en otros animales como gusanos y moscas en casi un 59% que equivaldría a que un humano viva cerca de los ciento noventa años.
El mecanismo según Sinclair es el siguiente: La molécula mencionada anteriormente, activa un gen que según estudios científicos juega un rol fundamental en regular la esperanza de vida en muchos animales. Los ratones que recibieron altas dosis de resveratrol desarrollaron gran capacidad aeróbica, sus músculos crecieron, su consumo de oxígeno fluyó de mejor manera y pudieron correr el doble en una cinta caminadora que los ratones corrientes, por lo que señalan que este elemento podría tratar enfermedades metabólicas comunes como la obesidad o la diabetes tipo 2.
Los malos hábitos comienzan por la mala educación. Si desde pequeños nos hubieran inculcado comer más sano, el rechazo a elementos dañinos como el cigarrillo, alcohol y otras drogas, si dejáramos de usar y consumir cosas que contienen químicos en exceso como gaseosas, shampoos entre otros y reemplazáramos esto por productos naturales, probablemente viviríamos hasta los cien sin necesidad del elixir de la juventud.

