Recuerdo a un compañero de escuela en la primaria que tenía un comportamiento de lo más extraño. Se relacionaba poco con los demás y cuando lo hacía su lenguaje era extraño y parecía que, aunque escuchaba a los demás no los entendía.
Por otro lado era muy bueno recordando nombres difíciles, es más los sabía mejor que el mismo profesor y siempre hablaba de los insectos. Además solía tener ciertos tics que lo convertían en el centro de burla de varios compañeros de aula e incluso a veces tenía episodios de rabia muy intensos.
Al poco tiempo este niño fue retirado de nuestro salón y no lo volví a ver hasta hace un año. Fue un encuentro muy extraño pues aún cuando no lo reconocí físicamente en cuanto me comenzó a hablar de los insectos lo recordé de inmediato.
Fue entonces cuando él me explicó que sufría del Síndrome de Asperger. Este es un desorden neurológico que se encuentra dentro del Espectro Autista. Las personas con este síndrome se caracterizan precisamente por tener una dificultad para desarrollar sus relaciones sociales además de desarrollar tardíamente unas habilidades mientras que otras se hacen con normalidad y por otro lado son rutinarios.
El me explicó con una voz muy pausada que este desorden era bastante complejo. El niño raro de hace muchos años, que hasta los profesores pensaban era engreído y caprichoso, resultó ser una persona muy interesante si se aprendía a tratar con él. actualmente somos buenos amigos, aunque tengo que aceptar que tengo que adquirir modales que antes no usaba, como el hablar de forma lenta y pausada y no hacer movimientos bruscos ni mirarlo directamente a los ojos por mucho tiempo.
El Asperger es un desorden que fue definido en 1944 por el científico Hans Asperger, pero solo fue tomado en cuenta nuevamente en 1981. Tras esto su difusión y estudio aumentaron y actualmente hay muchas organizaciones dedicadas a la difusión informativa de este desorden así como varios grupos conformados por padres de pacientes de Asperger que ayudan a dar a conocer este problema a otras personas.
Un diagnóstico a tiempo de un desorden de aprendizaje puede ayudar mucho a un niño con problemas. Por un lado se evita una mala orientación pedagógica y que los alumnos de la clase, que no tienen porqué saber lo que el niño tiene, tengan una actitud diferente con su compañero. Los colegios en estos últimos tiempos están desarrollando programas para poder identificar a tiempo dichos desórdenes y por otro lado hay otros colegios que están preparados para recibir a este tipo de alumnos. Es muy importante en estos casos tomar en cuenta precisamente lo mencionado líneas atrás, pues en varios casos de desordenes de aprendizaje el interactuar en un medio normal y contar con el apoyo de compañeros y alumnos es de vital importancia para ayudar al proceso de desarrollo de alumnos con Asperger u otro tipo de desórdenes.
Este amigo que reencontré hace poco tuvo la suerte de contar con un profesor que supo distinguir a tiempo entre un niño engreído y alguien con un problema diferente. Claro que tuvo que esperar a ser cambiado para esto.
Felizmente el diagnostico temprano permitió que profesores y padres pudieran ayudar a mi amigo a enfrentar y aceptar su problema y tras varios años de aprendizaje aprendió que lo que pudo ser antes una discapacidad podía ser salvada y hasta utilizada a su favor.

