Recuerdo que no hace mucho tiempo, aún existía cierta vergüenza, pudor y hasta temor por acercarse a una farmacia a comprar preservativos. Ustedes deben recordar esos años en que dábamos mil y una vueltas antes de acercarnos al mostrador de la farmacia y solicitar un condón con mucha vergüenza. Bueno, pues así nos educaron, con muchos temas tabú y que eran impensados de ser utilizados como tema de conversación regular. En ese sentido, la educación ha cambiado radicalmente, o deberíamos decir que ha evolucionado tremendamente pues ahora los jóvenes piden con total naturalidad que se toquen estos temas y ni qué decir del momento en que están en la farmacia solicitando un preservativo. He visto que no dudan ni un instante y con decisión se acercan hasta el mostrador de la botica y piden lo que necesitan. En verdad es mejor así pues de esta manera tenemos una juventud responsable que se cuida de tanta enfermedad de transmisión sexual que existe y sobre todo, no traen hijos no deseados al mundo. Creo que en este sentido, los colegios laicos han hecho un gran aporte pues al carecer del influjo y el velo religioso, pueden tratar estos temas con total libertad haciendo que sea algo tan natural como las matemáticas o el inglés para los jóvenes educandos. Incluso ya desde los primeros años de la primaria, estos temas son tratados, si bien es cierto no en profundidad, pero ya el niño es familiarizado con estos temas.
Siguiendo con el tema de las escuelas, podemos decir que los colegios mixtos también han tenido su aporte, pues los niños interactúan con el sexo opuesto desde temprana edad, acrecentando su acervo de conocimientos acerca de la sexualidad y todo lo que esta implica. En efecto, ya no sólo se habla entre hombres o sólo entre mujeres sino que ambos recaban información entre sí. Al principio, como es natural, simplemente habrá tímidas miradas y uno que otro juego en los recreos pero con el tiempo esto va en aumento y la sexualidad va aflorando. La curiosidad es fuerte y no es raro encontrar niños espiando a las niñas en los baños de la escuela e incluso viceversa, pues con la liberación de los temas de índole sexual, la mujer ha aprovechado el pánico y reclama iguales derechos a la hora de enfocar estos temas. Como digo, a medida que van pasando los años, ya se ven grupos mixtos en los patios de la escuela, jugando o simplemente conversando unos con otros, ya las primeras parejas se forman y hay muchos planteamientos y cuestiones, casi nada se guarda y todo se conversa. Es más, cuando se da un embarazo no deseado, los primeros en enterarse son los amigos de la pareja involucrada y de ellos nace el consejo acerca de la postura que se debe tomar ante tal hecho.
Por su parte, la globalización también ha hecho su trabajo y gracias a sus tecnologías de intercambio ha podido satisfacer las miles de preguntas y dudas que tienen los jóvenes que despiertan al sexo. En este sentido, los foros han sido el centro de reuniones ideal con todos los ingredientes que se requerían y que todos siempre soñamos. Lo primero es el anonimato tanto del que pregunta como del que responde. Por ejemplo, para un joven debe ser bastante difícil encarar el tema de la masturbación y pregunta en un foro con total tranquilidad de que nadie sabe quién es. Comenta que se masturba varias veces al día, quizá dos o tres veces y otro forista le responde que es normal y que él lo llegó a hacer hasta 5 veces. Evidentemente hay sorpresas, ciertas o no, ese ya es otro tema pero de que se gana confianza, se gana confianza. Pero sin duda, la más beneficiada con todo esto ha sido la mujer pues aun en muchas esferas hay cierta segregación hacia ellas cuando se tratan los temas sexuales. En la mente del hombre está la idea de que si la mujer está interesada en saber del sexo, pues es una ninfómana o una mujer fácil cuando menos. Con esas ideas, qué mujer querría preguntar algo acerca del sexo en público o en una reunión de amigos. Ni hablar. Indudablemente los foros de Internet se convirtieron en grandes aliados e incluso se crearon sitios donde las participantes eran exclusivamente mujeres. Y no sólo en Internet pues en Latinoamérica proliferan los programas de televisión con contenido sexual dirigido hacia el sexo femenino.

